jueves, febrero 14, 2008

Teorías del Amor IV: El amor es un instinto de la especie. Shopenahuer



Shopenhauer[1]: Toda inclinación tierna, por etérea que afecte ser, sumerge todas sus raíces en el instinto natural de los sexos. Cuando se especializa en un individuo determinado el instinto del amor, esto no es en el fondo más que una misma voluntad que aspira a vivir en un ser nuevo y distinto exactamente determinado.

Por desinteresada e ideal que pueda parecer la admiración por una persona amada, el objetivo final es en realidad la creación de un ser nuevo, determinado en su naturaleza; y lo que lo prueba así es que el amor no se contenta con un sentimiento recíproco, sino que exige la posesión misma, lo esencial, es decir, el goce físico. La certidumbre de ser amado no se puede consolar de la privación de aquella a quien se ama, y en semejante caso, más de un amante se ha saltado la tapa de los sesos. El que cierto hijo sea engendrado: ése es el fin único y verdadero de toda novela de amor. Aspiran a una unión verdadera, a la fusión de un solo ser. Este ser que va a engendrar será como la prolongación de su existencia y la plenitud de ella; en él continúan viviendo reunidas y fusionadas las cualidades hereditarias de los padres. No hay amor patente sino en la conformidad perfecta de dos seres… Y como no hay dos seres semejantes en absoluto, cada hombre debe buscar en cierta mujer las cualidades que mejor corresponden a sus cualidades propias, siempre desde el punto de vista de los hijos por nacer. El amor tiene pues, por fundamento, un instinto dirigido a la reproducción de la especie. Las consideraciones predominantes en el amor no tienen nada de intelectual y se refieren al instinto[2]... El atractivo por instinto es el único que da origen al verdadero amor apasionado. Cada cual ama precisamente lo que ama. Las dos personas deben neutralizarse una a la otra. Los amantes miden por instinto esta parte proporcional necesaria a cada uno de ellos, y ese cálculo inconsciente se encuentra con las demás consideraciones, en el fondo de toda gran pasión. El amor es un instinto de la especie. Un héroe se lamentaría de exhalar quejas vulgares, pero no quejas de amor, porque entonces no es él, es la especie quien se lamenta.

El amor no sólo está en contradicción con las relaciones sociales, sino que, a menudo, también lo está con la naturaleza íntima del individuo, cuando se fija en personas que, fuera de las relaciones sexuales, serían odiadas por su amante, menospreciadas y hasta aborrecidas. Esto es porque en el fondo no persigue su propio interés, aún cuando se lo imagine, sino el de un tercer individuo que debe nacer de este amor. La ilusión instintiva es la esencia del amor. Quien se casa por amores, ha de vivir con dolores, dice el proverbio español. Ya se sabe que son muy escaso los matrimonios felices, porque la esencia del matrimonio, es tener por objetivo, no la generación actual, sino la generación futura.

Sin embargo, para consuelo de las naturalezas tiernas y amantes, añadamos que el amor apasionado se asocia a veces con un sentimiento del todo diferente, me refiero a la amistad que se funda en el ámbito de los caracteres, pero no se declara hasta que el amor se extingue con el goce.


[1] Filósofo alemán. Uno de los pensadores mas admirados y odiados de la historia…

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4 comentarios:

Hugo dijo...

Shopenahuer es un gran filósofo, y además entretenido. Pero desafortunadamente no era español. Y es curioso ver una definición tan cruda y a un tiempo tan romántica. Como si la especie tuviese algún fin en la naturaleza, o esta misma impusiera los modos de comportamiento más adecuados para no desaparecer. Desafortunadamente a la naturaleza, que puede ser inerte, no creo que le importe mucho la especie humana ni la vida en general. Los más aptos son de acuerdo a unas circunstancias. Y sé de algunas circunstancias en las que sólo se salvarían las cucarachas. Vamos, lo de siempre, que ni el sol es el centro del universo, ni lo es el ser humano, ni lo es la vida. Pero lo que digo, el gran filósofo alemán no era español, y aparte de ser uno de los grandes del pensamiento pesimista, le faltaba el gen de Sancho panza. Osea, ser pesimistas y faltarle el pan. Por eso mi abuela, castellana vieja y maestra de refranes, me dijo un día que quien se casa por amores, ha de vivir con dolores. Pero en realidad por todo lo contrario a lo que dice Shopenahuer. En épocas de vacas flacas todos los matrimonios son de conveniencia. Lo importante viene a ser la unión de dos familias y una procreación sustanciosa, y esto vale para todas las clases sociales. Mi abuela, al ver que no entendí el refrán, me lo dijo de forma más prosaica: el amor no da de comer. Pues si no da de comer a dos, imagínate al futuro de las especie.

Marco dijo...

Es cierto Hugo :) estoy de acuerdo con tu abuela y con lo que escribes... lo que no entiendo es porque remarcas eso de que Shopenahuer no era español. Si lo escribì asì, pues entonces doy fe de erratas...gracias por la visita

Hugo dijo...

Marcos, lo digo en el comentario: "el gran filósofo alemán no era español, y aparte de ser uno de los grandes del pensamiento pesimista, le faltaba el gen de Sancho panza. Osea, ser pesimista y faltarle el pan". Es una especie de chiste. Ser pesimista y no soltar los pies del suelo es un rasgo muy cervantino, o en realidad muy sanchopancero, y por extensión Español. Desde luego las cosas han cambiado mucho desde Cervantes a mi abuela y de mi abuela a mí. En absoluto digo que por no ser Español ni yo pueda entenderle ni él fuera incapaz de entender por ello el refrán. Ni que la pobreza sea un gen. De hecho se nota la falta en España de filósofos tan idealistas, por eso digo que es una desgracia que un filósofo como Shopenahuer, en su siglo, no haya sido Español. Ha sido simplemente un recurso para hacer un poco ameno el comentario.
Perdona si te he confundido y la tardanza de la respuesta, pero no tengo mucho tiempo.

Saludos.

Marco dijo...

ok, gracias Hugo