La frase puede aplicarse, principalmente al propio presidente y a la corriente económica que Estados Unidos le ha dictado a él y a los otros que han gobernado México. Por ejemplo, "fruto" (ojo que uso sus palabras) de esta política económica son los 40 millones de pobres que hay en México, o los más de un millón de niños desnutridos que existen en el país.
El país, o mejor dicho, quienes lo han gobernado, "sembraron" la división, la cizaña, porque en un país que presume tener al "segundo hombre más rico del mundo" es imperdonable que 40 millones vivan en la pobreza. A veces me pregunto si los políticos no se escuchan a sí mismos cuando hablan o si creen que somos tan estúpidos para no entender lo que en realidad está pasando. Porque al final, para el ciudadano común, las deudas son difíciles de pagar, pero no para ellos, los políticos que hablan por hablar. Si Calderón sigue así, tendré que hacer una sección semanal que se llame "Las estupideces que dijo Calderón". Que miedo...








