Mostrando las entradas con la etiqueta mascotas. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta mascotas. Mostrar todas las entradas

sábado, julio 26, 2008

La perrita que me dio una razón :)









El perrito me mira con agradecimiento. Cojea. Es blanco y está en los huesos. Le dejo un plato con croquetas y un recipiente con agua en la acera de una calle cercana a la mía. Traga unas croquetas y me mira. Vuelve a tragar otras croquetas y me vuelve a mirar. Los perros no sonríen pero dicen cosas con la mirada. Y los ojos del perrito me decían “gracias”.

No puedo llevarlo a mi casa. Apenas y puedo atender a Cayito, mi perro que siempre me espera moviendo su colita cuando llego del trabajo. Pero me siento contento. Una vez, vi como un señor le lanzaba un balde de agua helada a un perro que estaba herido. El perrito salió corriendo por el fondo de la calle y no sé por qué sentí una angustia muy grande. Sentí como una imposibilidad de ayudarle. Como si cayera en mí una certeza de que en el mundo hay seres que viven así, en una soledad muy grande, alejados de la comprensión o de un gesto de cariño.

Y cuando en mi casa veo al Cayito contento porque estoy de regreso, me acuerdo del día en que me di cuenta que necesitaba una mascota.

Resulta que me había ido de inmigrante por amor a alguien que me esperaba en Europa. En esos ímpetus que uno tiene cuando es joven, creía que podía juntar el dinero que me permitiera hacer un postgrado legalmente en en el viejo continente y así poder estar con ella también.

Fue difícil, claro, como lo es para la gran mayoría de los inmigrantes. Y precisamente en esos tiempos conocí a Alan, un habitante de aquel país que no habla inglés que me ofreció, en un gesto solidario que nunca olvidaré, trabajar en su granja por unos cuantos billetes.

Mi trabajo era muy simple: juntar el heno, hacer pacas y amarrarlas. Realmente era muy sencillo y entendí que Alan lo hacía sólo por ayudarme. La cosa es que en su granja, muy moderna y grande, además de vacas y borregos, había una perrita dálmata llamada Henia. Nada más nos vimos y hubo química. Me acompañaba en mis labores diarias y según ella me ayudaba a trabajar :) y cuando teníamos el descanso, se iba conmigo a un roble que estaba en un promontorio y compartíamos el almuerzo. Luego jugábamos. Por primera vez en semanas sentí una compañía, y por qué no decirlo, una amiga.

Una vez, me sentí triste. Quizás fue el clima. Llovía mucho y me acordé de México y de ella y pues estaba así “blue”, como dicen en ese país. Y Henia me veía cómo tratando de entender y me lamía la mano y luego brincaba y me ponía su nariz húmeda en los labios. Y eso me hacía reír y le lanzaba una pelota de béisbol y ella corría y saltaba. Y me ponía de buen humor. Ese día compendí que sería buena idea tener una mascota.

Trabajé en la granja sólo unas semanas, porque Alan, una excelente persona, sólo lo hacía por ayudarme y lo hizo: en ese tiempo conseguí otro trabajo permanente ayudando a arreglar techos y entre tanto pude comer bien. Y el día que me fui de la granja por última vez, ella parecía sentirlo y me siguió brincando por toda la cerca. Ambos estábamos solos en realidad. Y a Henia y a Alan les agradezco que me hubieran hecho ver que el cariño no tiene especie. Que la mirada de un perrito, o de un gatito puede hacer que tu vida tenga todo ese sentido que parece perdido, cuando llegas sólo a un cuarto oscuro, en una casa sin nombre una noche, cualquier noche que buscas otra razón para despertar, además de la familia, los amigos y algún amor…

jueves, junio 19, 2008

Clonación de Mascotas: inició la subasta para los primeros perros clonados

Desde ayer comezó la puja para que 5 multimillonarios puedan clonar sus perritos. Como publicamos en nuestro post "Mascotas Clonada, una realidad", la compañía de clonación BioArts ha iniciado una subasta para que aquellos que tuvieran como mínimo 100 mil dóares tuvieran la posibilidad de traer de vuelta a la vida a sus amadas mascotas, o para asegurarse que al morir puedan regresar en un ser vivo clonado.

Pero hay buenas noticias, pues la empresa ha anuncido en el sitio "Best Friends Again" que rifará una clonación entre aquellos que llenen una forma, expliquen en 500 palabras por qué quisieran que su perro fuera clonado y suban una foto de la perrita o el perrito. Este es el enlace a la rifa denominada "Golden Clone" para clonar tu mascota y abajo el "re-post" del artículo publicado el 4 de junio pasado :)

Imagina un mundo donde la taxidermia es obsoleta, un mundo donde el viaje final al más allá no implique necesariamente el adiós final. Imagina un mundo donde tu mascota pueda ser traída a la vida otra vez…

Este mes, una compañía norteamericana está ofreciendo esta posibilidad a aquellas personas con suficiente dinero en sus carteras. Una década después de que la oveja Dolly se convirtiera en el primer animal en ser clonado a partir de una célula, BioArts International, una Compañía californiana de Biotecnología está organizando una subasta por Internet para clonar cinco perros.

Estos perros se convertirán en los primeros caninos a ser clonados con propósitos comerciales exclusivamente y representan uno de los intentos más audaces hasta ahora de establecer una industria de clonación de mascotas global cuyos servicios podrían ser solicitados por millones de personas para hacer copias de sus propios perros.

Las pujas para el evento que se denominará “Best Friends Again” se espera que comiencen en $100,000 dólares y está dirigida a personas con el dinero suficiente para pagar por un proceso científico que todavía es extremadamente complicado y costoso. La subasta comenzará el 18 de junio y será escalonada para alcanzar clientes potenciales en diferentes zonas horarias.

De acuerdo a BioArts, el actual proceso de clonación lleva de 3 a 12 meses y puede ser aplicado a cualquier especie de perro, ya sea un Pastor Alemán, Gran Danés o un Rottweiler.

No obstante, este proceso e clonación no implica la posibilidades de cura para mascotas enfermas. Cualquier perro clonado será una copia genética de su predecesor y aunque tendrá el mismo color de pelo y los mismos rasgos, no necesariamente actuará de la misma forma.

El equipo de científicos de BioArts puede crear clones ya sea de perros vivos o muertos, siempre y cuando las muestras necesarias hayan sido tomadas antes de que el can falleciera, o bien dentro de los 5 primeros días después de su deceso, y que hayan sido congeladas en nitrógeno líquido. Al respecto, en años recientes algunas compañías norteamericanas han estado ofreciendo “bancos de genes” para aprovechar estas posibilidades de clonación, dando a la gente la posibilidad de almacenar los detalles genéticos de sus mascotas para el día en que la clonación esté al alcance de clientes que no cuenten con mucho dinero.

El proyecto de BioArts es una apuesta personal de un billonario filántropo de más de 80 años que es conocido por sus controversiales iniciativas y que en los últimos 10 años ha tenido como propósito clonar a su perro.

Desde que científicos británicos anunciaron el nacimiento de de la oveja Dolly en 1997, John Sperling, uno de los hombres de negocios más ricos de Arizona y creador de la Universidad privada más grande del mundo – la Universidad de Phoenix – tuvo la meta de ser uno de los primeros alentadores de la industria de clonación de mascotas.

Devoto de su perrita Missy, que es una mezcla de Collie y Husky Siberiano, el millonario – de 87 años – patrocinó de su propia bolsa investigaciones que permitieran la reunión de los amos con sus queridas mascotas muertas.

Para ello, hizo equipo con su amigo Lou Hawthorne, quien es ahora ejecutivo en jefe de BioArts y que fuera director de la compañía de clonación de gatos GSC.

No obstante, Patricia Bernie, que dirige el santuario de animales Wythall, duda que los dueños de animales, particularmente los británicos, consideren atractiva la idea de clonar sus mascotas.

"Es cierto - explica Patricia - que las personas que han perdido a sus mascotas a menudo dicen cosas como "Oh, quisiera que este de vuelta conmigo" o "Si sólo pudiera verla una vez más." Pero creo que el promedio de los dueños de mascotas encuentra la idea de la clonación de animales de compañía como un poco tétrica. Además, no necesitamos mascotas artificialmente hechas porque no hay suficientes hogares para los animales que nacen de manera natural…”.

Quizás BioArts tenga éxito y la clonación de animales se vuelva una práctica común, pero es cierto que, como en el caso de de los alimentos transgénicos, las personas preferirán siempre una versión original, no sólo para comer, sino también para jugar y dar largas caminatas con el llamado mejor amigo del hombre… ¿No creen?

Vía “The Independent”, de una nota de Jerome Taylor, fechada el 2 de junio de 2008 desde Londres.

Sitio de BioArts: http://www.bioarts.com/

Sitio de la subasta de los animales clonados: http://bestfriendsagain.com/

jueves, junio 05, 2008

Las Mascotas se parecen a sus dueños...

Mientras me tomo un vaso de un vino blanco que estuve enfriando, salgo a jugar con el perrito al patio de la casa. Son las siete de la tarde y el piso aún respira los restos del calor del mediodía.

Nuestro juego es simple: yo pateo una pelota que él trata de atrapar con el hocico a la manera de un portero. Sería muy aburrido para mí si no fuera porque uso ese tiempo para escuchar música, hablar por teléfono o aprender un idioma.

A veces nuestro juego se interrumpe porque el perro me reta a quitarle la pelota del hocico, o porque otro perro se atreve a pasar por la acera de enfrente. Hoy nuestro juego se detuvo por otra razón: una muchacha de unos 28 años, caminaba del otro lado de la acera con un vestido ligero de verano, mientras paseaba una French Poodle.

Mi perro, salió disparado hacia el barandal y parado en sus patas traseras seguía con atención a la perrita, mientras yo hacía lo mismo con la muchacha. Por un momento, bajé la vista para observar a mi perrito. Tenía la lengua de fuera y respiraba de prisa. Al sentir mi mirada volteó por un instante, me miró y luego continuó siguiendo el paso de de la French. Sonreí y me volví para mirar el paso de la muchacha cuyo rostro blanco era iluminado por lo que quedaba de la luz del sol.

Un viejo adagio croata dice: “Las mascotas se parecen a sus dueños”. Es posible. Y en un sentido más amplio se puede considerar que no importa la especie, los miembros del género masculino somos todos iguales... ;) :) :)

miércoles, junio 04, 2008

Mascotas clonadas, una realidad

"Imagina un mundo donde tu mascota pueda ser traída a la vida otra vez…"





Imagina un mundo donde la taxidermia es obsoleta, un mundo donde el viaje final al más allá no implique necesariamente el adiós final. Imagina un mundo donde tu mascota pueda ser traída a la vida otra vez…

Este mes, una compañía norteamericana está ofreciendo esta posibilidad a aquellas personas con suficiente dinero en sus carteras. Una década después de que la oveja Dolly se convirtiera en el primer animal en ser clonado a partir de una célula, BioArts International, una Compañía californiana de Biotecnología está organizando una subasta por Internet para clonar cinco perros.

Estos perros se convertirán en los primeros caninos a ser clonados con propósitos comerciales exclusivamente y representan uno de los intentos más audaces hasta ahora de establecer una industria de clonación de mascotas global cuyos servicios podrían ser solicitados por millones de personas para hacer copias de sus propios perros.

Las pujas para el evento que se denominará “Best Friends Again” se espera que comiencen en $100,000 dólares y está dirigida a personas con el dinero suficiente para pagar por un proceso científico que todavía es extremadamente complicado y costoso. La subasta comenzará el 18 de junio y será escalonada para alcanzar clientes potenciales en diferentes zonas horarias.

De acuerdo a BioArts, el actual proceso de clonación lleva de 3 a 12 meses y puede ser aplicado a cualquier especie de perro, ya sea un Pastor Alemán, Gran Danés o un Rottweiler.

No obstante, este proceso e clonación no implica la posibilidades de cura para mascotas enfermas. Cualquier perro clonado será una copia genética de su predecesor y aunque tendrá el mismo color de pelo y los mismos rasgos, no necesariamente actuará de la misma forma.

El equipo de científicos de BioArts puede crear clones ya sea de perros vivos o muertos, siempre y cuando las muestras necesarias hayan sido tomadas antes de que el can falleciera, o bien dentro de los 5 primeros días después de su deceso, y que hayan sido congeladas en nitrógeno líquido. Al respecto, en años recientes algunas compañías norteamericanas han estado ofreciendo “bancos de genes” para aprovechar estas posibilidades de clonación, dando a la gente la posibilidad de almacenar los detalles genéticos de sus mascotas para el día en que la clonación esté al alcance de clientes que no cuenten con mucho dinero.

El proyecto de BioArts es una apuesta personal de un billonario filántropo de más de 80 años que es conocido por sus controversiales iniciativas y que en los últimos 10 años ha tenido como propósito clonar a su perro.

Desde que científicos británicos anunciaron el nacimiento de de la oveja Dolly en 1997, John Sperling, uno de los hombres de negocios más ricos de Arizona y creador de la Universidad privada más grande del mundo – la Universidad de Phoenix – tuvo la meta de ser uno de los primeros alentadores de la industria de clonación de mascotas.

Devoto de su perrita Missy, que es una mezcla de Collie y Husky Siberiano, el millonario – de 87 años – patrocinó de su propia bolsa investigaciones que permitieran la reunión de los amos con sus queridas mascotas muertas.

Para ello, hizo equipo con su amigo Lou Hawthorne, quien es ahora ejecutivo en jefe de BioArts y que fuera director de la compañía de clonación de gatos GSC.

No obstante, Patricia Bernie, que dirige el santuario de animales Wythall, duda que los dueños de animales, particularmente los británicos, consideren atractiva la idea de clonar sus mascotas.

"Es cierto - explica Patricia - que las personas que han perdido a sus mascotas a menudo dicen cosas como "Oh, quisiera que este de vuelta conmigo" o "Si sólo pudiera verla una vez más." Pero creo que el promedio de los dueños de mascotas encuentra la idea de la clonación de animales de compañía como un poco tétrica. Además, no necesitamos mascotas artificialmente hechas porque no hay suficientes hogares para los animales que nacen de manera natural…”.

Quizás BioArts tenga éxito y la clonación de animales se vuelva una práctica común, pero es cierto que, como en el caso de de los alimentos transgénicos, las personas preferirán siempre una versión original, no sólo para comer, sino también para jugar y dar largas caminatas con el llamado mejor amigo del hombre… ¿No creen?

Vía “The Independent”, de una nota de Jerome Taylor, fechada el 2 de junio de 2008 desde Londres.

Sitio de BioArts: http://www.bioarts.com/

Sitio de la subasta de los animales clonados: http://bestfriendsagain.com/

sábado, marzo 08, 2008

"Las Mascotas se parecen a sus dueños"



Mi perrito está desesperado por una novia y yo no puedo ayudarle. El veterinario ha sentenciado que será díficil que alguien quiera cruzar a su perrita con mi perrito porque no tiene pedigrí. Cuando dijo esto, mi perrito lo miraba con la lengua de fuera y luego me miraba a mi arqueando los ojos y bajando las orejas.

- Pero habrá alguien que también tenga una perrita sin pedigrí parecida a mi perro ¿No?

- Lo dudo - respondio el veterinario mirando al perrito - No hay forma de ayudarle.

En el regreso, mientras sorteabamos un enorme perro negro callejero que parecía querer comerse al cayito (mi mascota), fuí pensando que quizás tendría que comprarle una novia o dejarlo salir a la calle para que se buscara una.

Esto me recordó un adagio croata: "Las Mascotas se parecen a sus dueños". Si eso es cierto, ambos, el cayito y yo, estamos pérdidos...

martes, marzo 27, 2007

Vida de Perros (en México)

Marco CAR

Los Asesinos seriales comienzan haciendo crueldades con los animales

- Guadalupe Gutiérrez, experta en crminología, del podcast Testigos del Crimen

Solía salir mucho con el perrito. Me daba lástima con él porque, todo el día se la pasaba encerrado en la casa, porque no podía sacarlo a pasear por cuestiones de trabajo. Y un día, que llegaba cansado en la noche, dejé el portafolios y comencé a quitarme la corbata y el saco, pensando qué película iba a ver esa noche cuando sentí que me miraban. Era el perrito que seguía mis movimientos sentado en sus patas traseras, moviendo su colita. Lo vi unos instantes y casi entendía lo que quería. Por la ventana se percibía una tarde fresca y entonces lo solté:

“ ¿Quieres ir a la calle?”

Inmediatamente, el perrito se levantó, saltó sobre mí y luego se dirigió a donde estaba colgada su correa y comenzó a levantarse con sus dos patitas traseras. Estaba emocionado.

Me quité la ropa que llevaba puesta y me puse unos pantalones de mezclilla (blue jeans, pues) y unos tenis mientras el perrito daba vueltas alrededor de mí moviendo su colita. Agarré el Ipod y me salí con el perrito.

Iba muy contento por la calle, y se acercaba a cada arbusto y arbolito que veía. Entonces pensé que debería hacer un esfuerzo por sacarlo a dar un paseo con mayor frecuencia.

Y durante una semana, cuando el perrito me veía llegar se ponía feliz porque sabía que saldríamos a dar una vuelta. A veces me sentía muy cansado, sin ganas de hacer nada pero los paseos eran una forma agradable de quitarme el estrés. A veces pienso que en realidad el que sale a pasear soy yo. Pero también pienso que tener ese perrito implica también ciertas obligaciones y también que tenerlo ha hecho que ponga más atención en la situación de otros perros y de los animales en general.

Y es que ahora que hay este perrito aquí no puedo evitar ver como es cruel la gente con los animales. Hay un perrito en una calle cercana que lo tienen sobre un banco muy alto amarrado a un árbol (con una soga muy pequeña). Lo ponen ahí para que no orine, etc. en todo el patio, y el perrito, por no caerse del banco, permanece ahí sentado no sé por cuánto tiempo. Hay otro que está amarrado en el fondo de una cochera. Desde la mañana que paso cuando voy al trabajo y hasta la noche que regreso está ahí. A veces, en la casa donde vive ya hay gente. Se ve que están mirando la televisión y el perrito sigue ahí, atado a un barandal en el fondo de la cochera. Me ladra como si quisiera devorarme, o como si quisiera desquitarse conmigo de la forma como lo tienen preso. Y todos los días me brinda su concierto de ladridos. Pero a veces está triste o cansado o ambas y cuando paso, apenas suelta un leve gruñido pero en sus ojos se nota desesperación, olvido. Es un crimen. Y también hay muchos perros en la calle, que no comen, que están a expensas de los automovilistas, etc. porque la gente, para no tener que lidiar con ellos, durante el día los avienta a la calle y solo en la noche los meten a las cocheras y patios para que sirvan de vigilantes.

Pero toda esta reflexión es porque un día que mi perrito estaba disfrutando mucho porque lo había llevado de excursión a un pequeño parque, apareció por detrás de mí un perro más grande. Era un Schnauzer que atacó al perrito. Sin que pudiera evitarlo, los dos perritos se trenzaron con sus garras y colmillos. En la oscuridad no podía ver bien qué pasaba, salvo un remolino grisáceo que dibujaban en el aire los dos perros peleando. La correa comenzó a enredárseme en los pies y entonces escuché los quejidos de mi perrito. El otro perro era más grande y mi perrito tenía, además, la desventaja de estar sujeto a la correa, por lo que, sin saber cómo, le quite el seguro a la correa y con el puño intenté golpear al otro perro. Dieron varias vueltas mordiéndose uno al otro hasta que acerté y golpee al Schnauzzer. Lo sentí de verdad, porque escuché su quejido. El golpe hizo que se aturdiera y soltara al Cayito (así se llama mi perro). Entonces pude levantarlo y separarlo del Snauzzer que salió corriendo hacia una casa que estaba enfrente.

Apenas estaba revisando si mi perrito tenía algo, si estaba muy herido, cuando dos tipos se acercaron enojados. Eran los dueños del Snauzzer. Comenzaron a insultarme. Según su lógica, debería haber dejado que los dos perritos se pelearan. “Son animales” dijo uno. Hubo insultos de ambas partes y al final amenacé con llamar a la perrera si volvìa a ver a aquel Schnauzer vagando por el barrio. Desde luego que jamás lo iba a hacer porque sería condenar a ese perro al sacrificio, pero esta gente que tiene perros y los manda a la calle es la culpable de que muchos de estos animalitos se mueran o que se orinen y caguen por toda la ciudad. No los alimentan bien pero eso si, en la noche los meten a sus casas para que ladren si se acerca un ladrón.

De regreso a la casa el Cayito iba jadeando mucho y sentía su corazón muy agitado. Tenía algunas heridas muy leves y lo descubrí mirándome fijamente con unos ojos que brillaban. Cuando terminé de revisarlo comenzó a lamerme la mano.

Al siguiente día, cuando iba al trabajo, pensé en cómo podría sacarlo otra vez esa noche. Era posible que otro perro nos saliera al paso. Al vecino de al lado le habían matado a su perrito igual que al mío, porque hay unos que tienen un rottweiler al que sacan a pasear sin correa y un día mordió el cuello del perro del vecino y no lo soltó hasta que lo mató… “cosas de animales” dirían unos.

Dos días no saqué a pasear al Cayito, o en otras palabreas, él no me sacó a mí. Pero volvimos a salir después. El oliendo cada árbol y arbusto y yo esperando atento por la llegada de otro perro. Es una vida de perros… es la vida en México, esperando donde va a saltar el ladrón, ya sea un asaltante, un político, un banquero o alguien con poder.

Un día me dijeron que las mascotas se parecían a sus dueños. Me pareció ridículo eso. Pero ahora comienzo a sospechar que es así.

http://www.pasajeroscondestino.com.mx

Sección : Corazón Delator