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sábado, mayo 29, 2010

Probando bebidas mágicas en Lipník, República Checa

Absinta, la bebida de los poetas malditos
En 2002 probé la absenta (ajenjo). Fue en un jardín público en el pueblo de Lipník nad Bečvou , en Moravia, República Checa. Era cerca de la medianoche cuando una hermosa amiga checa y otros tres amigos brincamos las rejas del jardín público del pueblo con la intención emborracharnos con ajenjo y cerveza.

Nunca en mi vida había probado nada cercano a una droga (excepto el alcohol) . Esa noche de verano no había luna llena pero ésta iluminaba nuestro camino claramente, como lo haría una linterna. Mi amiga parecía un fantasma, con su rostro delgado y blanco y sus ojos azules... era un espectro, salvo sus labios rojos que me guiaban por aquel jardín público lleno de pinos.

Por fin en un claro, extendimos un mantel, como si fuera un día de campo y alguien sacó una botella de ajenjo para ver si aquel macho mexicano se atrevía. Debo confesar que al ver el color azul verdoso del ajeno tuve miedo. Sabía que no era una de esas bebidas que tuve que tomar por economía en mis veintes cuando compraba un charanda en botella de plástico por 20 pesos (1 euro) . Tampoco era una botella de "Absolut" pirata. Eso era algo diferente. Seguro era una bebida que me iba a golpear duro. Y estas reflexiones que se me venían a la mente no eran producto de un análisis: provenían de las miradas expectantes de mis amigos checos, que esperaban ver mi reacción al tomar aquel legendario aguardiente.

Pero tomé fuerzas y grité mentalmente "¡Viva México!" antes de tomar con mis manos temblorosas el vaso de ajenjo que Jiri - uno de los muchachos checos - me extendió. Mientras lo llevaba a lentamente a mi boca, podía ver en la oscuridad, los ojos azules, amarillos, verdes de mis "prateli" checos. Y los labios de mi hermosa amiga que sigo recordando cada día de mi vida.

Cuando di el trago al ajenjo sentí en mi cuello y luego en mi pecho, como si una línea de fuego se encendiera y vi mis manos temblar, y escuhé todo claramente, por ejemplo el latido del corazón de ella, mi krasna amiga checa, y el mío propio. Y mis ojos vieron los rostros espectrales de esos amigos eslavos y mi olfato percibió el olor húmedo de los pinos de Moravia, y mi tacto la piel transpararente de ella.

Al ver los efectos del ajenjo en mi persona, mis amigos moravos sonrieron excalamando "nasdravie" mientras levantaban cervezas Gambrinus por encima de sus cabezas. Y yo, sin equlibrio, miraba una luna en forma de sonrisa que me decía "¡Disfruta, vive!... mientras yo esperaba un beso, un fuego que se disparara... un momento que se eternizara... la boca de ella diciendo algo en checo, un idioma extraño, que yo no podía comprender, pero que mi corazón descifraba para acelerarse al ritmo de cualquier canción que me entendiera, que me tirara boca arriba y que sacara al niño que fui para decir "hola" sonriendo, ahí, en el medio de un jardín público, una noche de verano de 2002, rodeado de fantasmas y al lado de moja krasna prateli checa, en un pueblito de Moravia, República Checa....








Lipník nad Bečvou

Aunque parezca increíble, es posible conseguir Absint (ajenjo) en Tijana, México (aunque está prohibido), como lo esplica el blog "Czech Absinthe"

Este es el ajeno checho, de venta en Tijuana, México

miércoles, julio 29, 2009

Historia de amor en el tren a Estambul


Estaba revisando mi correo de Hotmail cuando descubro en la publicidad un cortometraje en formato flash acerca de un hombre que busca desesperadamente a una mujer que descubrió por el olor de su fragancia (Chanel no. 5) durante un recorrido de tren cuyo destino era Estambul.

El ritmo de la película es intenso. Su protagonista, Audrey Tatou (el Código Da Vinci) recrea su personaje de la película Amélie: recatada en el vestido pero con el espíritu salvaje de una adolescente de la actualidad. De hecho, aunque el IMDB no señala quién es el director, uno puede inferir fácilmente por los planos, la fotografía, los personajes y el ritmo, que este comercial de Chanel ha sido dirigido por Jean-Pierre Jeunet, el mismo direcor de "Le fabuleux destin d'Amélie Poulain".

Tiene algunos clichés de las películas románticas: la muchacha solitaria y soñadora, el protagonista masculino (Travis Davenport) cuya imagen representa más bien homosexualidad, los escenarios románticos como el estrecho del Bósforo que separa Europa de Asia y sobre todo las estaciones de tren.

Habíamos hablado (aquí) sobre la inexplicable política del gobierno mexicano de desaparecer el servicio de trenes para transporte público. Este hecho canceló muchas posibilidades para el viajero: un acercamiento más profundo al paisaje nacional, el acercamiento a otras culturas con las cuales uno puede convivir en los vagones y claro, la eventualidad de un encuentro romántico como el de la película citada líneas arriba.

Yo tuve dos momentos románticos en trenes. Fueron despedidas y si bien esto anterior es triste, me quedó en claro que en algún punto de la realidad se apoyaban todas esas películas donde el tren era el vehículo del destino para separar amores y generar tristezas. El tren fue el invento más importante del siglo 19 y sigue vigente en casi todo el mundo como el medio de transporte más eficaz. Y todavía hoy permite que uno se despida con tristeza o encuentre a ese gran amor...

Aquí el cortometraje con la publicidad de Chanel No. 5 con Audrey Tatou de protagonista:

domingo, julio 26, 2009

¿Por qué en México no hay trenes?

Odio el hecho de que México no tiene un servicio de trenes público. El tren es ecológico, puede llevar más personas, es cómodo y sobre todo es romántico. ¿Quién no ha pensado en una despedida de un ser amado en el anden mientras ella se va diciendo adiós con la mano?.

martes, julio 21, 2009

Galactic Suite: el primer hotel en órbita abrirá en 2 años

Las fantasías generadas por escritores y directores de cine acerca de viajes a la luna ha venido haciéndose realidad poco a poco. Primero fueron los cosmonautas rusos, luego las misiones de la NASA que derivaron en la primera caminata lunar dada por Neil Armstrong .

Cuarenta años después de ese momento histórico, los viajes a la luna se han acercado un poco más al resto de los mortales (o al menos a los más adinerados y aventureros): la empresa Galatic Suite prepara el primer hotel espacial en órbita que abrirá sus puertas en 2012.

El "tour" dura 3 días y permitirá a los huéspedes en órbita dar una vuelta alrededor del mundo en 80 minutos, disfrutando de vistas impresionantes.

Durante su período de estancia, los huéspedes disfrutarán de 45 hermosos amaneceres y con el fin de maniobrar alrededor de la habitación en gravedad cero, los clientes usarán trajes espaciales de velcro que les permitarán adherirse a las paredes de su alojamiento como el mismo Hombre Araña.

El gerente del Galactic Suite, Xavier Claramount, explica que mucha gente podría costear el viaje a este novedoso hotel espacial. "Hemos calculado que hay 40.000 personas en el mundo que pueden permitirse el lujo de permanecer en el hotel".

En este podcast puedes conocer cuáles son los los precios y los paquetes "all inclusive" del primer hotel en el espacio exterior. ¿Quién sabe? Si tienes una buena cantidad de dólares o euros en el banco podrías irte de luna de miel o de vacaciones al espacio exterior... aquí el podcast para descargar o puedes escucharlo desde el player incertado abajo...

viernes, julio 03, 2009

Sueño que viajo 2: Londres, la ciudad que concentra al mundo...









Por la ventanilla del tren desfila un interminable paisaje verde escoltado por un cielo borrascoso. Entonces aparece a lo lejos: es un castillo medieval, cuyo perfil rompe las nubes grises. Mi corazón comienza a agitarse de emoción. Entonces sonrío. Y los ojos azules de la señora que está enfrente de mí me miran con curiosidad desde atrás de unos anteojos. Y luego aparece un río que se pierde como una serpiente en el horizonte. Y mis ojos y mi sonrisa se abren más. Y me vuelvo hacia la señora tratando de preguntar si no estoy en un sueño, pero antes de hacerlo, ella, como si supiera lo que siento, confirma que estoy despierto. “Yes, it´s the Thames” dice sonriendo. Es la primera vez que viajo fuera de México. Estoy llegando a Londres. Soy un niño que viaja.

Inglaterra fue el primer país extranjero que conocí, aunque lo imaginé en mi mente muchas veces desde que era un niño. Por eso mi cabeza estaba llena de mitos y prejuicios sobre él.

Los mitos yo los había ido construyendo desde mi niñez:
  • Las calles, por la noche, están llenas de neblina (lo cual es falso).
  • Debía haber hoyos punk por todos lados (bueno, los hay en ciertas zonas).
  • En Londres llueve mucho (no sé si llueva mucho, sólo aprendí que en verano uno puede experimentar frío, calor, lluvia, viento, cielos azules, cielos nublados, etc. en un mismo día)
  • Hay pubs por todos lados (afortunadamente esto es cierto)
  • Las mujeres inglesas son rubias (bueno, hay muchas mujeres rubias, pero no tantas como imaginé)
  • El metro es viejo (muchos trenes lo son, y muchas estaciones también. De hecho, el encato del metro de Londres radica en su mezcla de modernidad y vejez. Sobre todo, el metro de Londres tiene colorido y personalidad).
  • Toman el té a las 5 de la tarde (Esto no me consta, la verdad, pero sí me consta que toman el té y que es delicioso).


Los prejuicios (que fueron construídos por otras personas)

  • Los ingleses detestan a los turistas extranjeros (Esto es falso. No dudo que haya algunos que detesten a los turistas, pero en lo particular, lo que único que experimenté fue amabilidad y espíritu servicial).
  • Londres es muy caro (Ejem, bueno, esto es cierto. Quizás Londres es más caro que París).
  • La comida en Londres es mala (Bueno, hay de todo. No recomiendo que compres de esos "subs" o sandwiches que venden en los mini súper.Pero si ves "Fish and Chips" uno podrá disfrutar de una comida deliciosa).
  • La cerveza se toma caliente (Bueno, en realidad no. Alguna se vende a la temperatura ambiente de la bodega donde se expende, que es fría, pero igual que en México, la cerveza está en refrigeradores. Y por cierto, para mi sorpresa, venden cerveza sol).

El más grande descubrimiento que tuve de la ciudad es que Londres es una metrópolis que concentra al mundo. La cantidad de idiomas que se hablan en la ciudad, las culturas que conviven ahí y su importancia artística y económica son asombrosas.

Pero sobre todo, yo estaba feliz. En mi imaginación vi muchas veces Londres, por libros que leí, por mucha de la música que consumí de adolescente, por los documentales y programas de la BBC y por lo que viajeros contaban sobre la ciudad. Estaba feliz. Era un niño que viajaba. Y ahora que no puedo viajar, soy un niño que sueña que viaja... como cuando imaginaba a Londres en mi infancia, como lo hago hoy, que no puedo viajar, pero que sí puedo soñar que viajo...










Algunos links curiosos:

El portal de Internet de la Cerveza Sol en Londres (aquí)

Memoirs of Lulu, un blog con fotografías espectaculares de Londres (aquí)

La guía de los Pubs más tradicionales de Londres (aquí)

Fuente de las Fotos: The Big Picture
Fotografías: Jason Hawks.


jueves, julio 02, 2009

No puedo viajar pero si puedo soñar que viajo 1: Hungría y República Checa



El blog de AMO (Images Capturing Life Beauty) ha sacado una serie de fotos relacionadas con la mujer y su espíritu enigmático, que el sitio compara con la misma naturaleza. Estoy de vacaciones y como no puedo pagarme un viaje, sitios como Flickr, blogs como éste, páginas como viajeros.com y almostfearless me han llevado a muchos sitios a viajar.

Por ejemplo estas fotos del blog AMO, me han regresado a una región de los en República Checa, donde se ven paisajes así (y mujeres así) . Se trata de los Jezeniky un lugar de una belleza impactante done tuve un almuerzo en una cabañita al pie de esas montañas, con un hermoso paisjae verde y en donde pude ir y sacar agua de un pozo a la manera rudimentaria (lanzando una cubeta de madera amarrada de una cuerda).



Szeged (Hungría)

Estas imágenes también me recuerdan fotos que mi amiga Juli me ha enviado de su hermosa Hungría. Ella vive en una población llamada Zákányszék, cerca de Szeged (La ciudad del sol) . Ahí todo es verde - igual que en muchos lugares de la República Checa y Eslovaquia - ylas autoridades locales cuidan a tal grado el ambiente que en el año de 2006 Szeged fue galardonada con el Europe Award.

Y ese almuerzo en los Jezeniky , bueno, fue muy divertido, porque era la "Chalupa" (pronuncado como Jalupa) de la abuela de mi amiga Lada. La chalupa es una pequeña casa en el campo. Algunos checos cuentan con estos sitios de descanso. La chalupa es para gente de clase media. Los checos con dinero tienen algo que se llama "Chata" (igual pronunciado con j) y que son también sitios de descanso en el campo pero que son mucho más grandes que las chalupas.

Y bueno, como era sábado, un verano, Lada me llevó a conocer la chalupa de su abuela. Mientras ella servía la comida a todos, que estábamos sentados en una mesa en el porche de la casa, para mirar el espectáculo de aquellas montañas verders. Y de un lado de la mesa, había como seis checos, altos, de barba, todos con ojos de diferentes colores: azul, verde, gris. Y ellos me miraban mientras daban un sorbo a su sopa y luego una mordida a su pan. Y hablaban entre ellos mientras me miraban. Y yo sólo les veía sonriendo. De esas sonrisas que uno pone cuando no sabe qué hacer. La cosa es que estaban intrigados, nunca en su vida vieron un mexicano. Y hablaban sobre cómo sería México, qué animales habría, por qué no llevaba el sombrero, etc. Esto me lo explicó luego mi amiga Lada, cuando ellos le pidieron que me tradijera. Eran sus tíos y primos. Y yo expliqué sobre México mientras ellos escuchaban con atención bebiendo cerveza, claro.

La comida también era interesante: una sopa de hongos. O más bien que tenía un hongo muy grande. Y se come dando un sorbo a la sopa y luego una mordida a un pan. Y claro, se acompaña con una cerveza bien fría. Si van a República Checa, no se olviden de visitar esta maravilla natural llamada los Jezeniky y si van a Hungría, recuerden que Budapest es sólo una parte de muchos sitios hermosos que tiene ese país del centro de Europa.

Y gracias al blog de Amo que me ayudó a viajar... porque, no puedo viajar ahora ¡pero si puedo soñar que viajo!.

Jezeniky (República Checa)



lunes, junio 29, 2009

Un perro somete a policias fuertemente armados

Hace unas horas. Juego con mi perro al fútbol (él el portero yo el que tira los penalties). De pronto, una camioneta con unos polis se detiene frente a mi casa. Nos ven retadores. Mi perro se lanza contra la cerca y les ladra como si en ello fuera su vida.

Uno de los polis que va en la parte trasera de la patrulla saca un arma "larga" y la muestra. Yo me acojono (como dicen en España) pero mi perro se enoja más y sigue ladrando rabiosamente. Parece que les dice "¡chinga tu madre puto!" y sigue ladre y ladre. Entonces, los polis comienzan a reír entre ellos de una forma burlona que enciende más a mi perro. Les parece gracioso que mi perrito, una mezcla de french y snauzer muy pequeñito, casi de juguete, se ponga bravo y se les enfrente.

Ver un "arma larga" no es agradable. Los policías mexicanos son, como la mayoría de los mexicanos, un poco torpes y dados a una cobardía que esconden en el machismo. Y eso es peligroso porque nos hace cometer tonterías. Se le dispara esa arma y quién sabe Dios dónde iremos a parar. No obstante, mientras el idiota aquel me muestra su metralleta, agarro fuerza inspirado en el coraje de mi perrito a quién parece valerle madres el peligro, y con las piernas temblando, me dirijo hacia el fondo del patio...regreso con un arma poderosísima para someter sus risas: un tarro de cerveza que levantó sobre mi cabeza para brindar a la salud de los policías y sus madres. Al verme, dejan de sonreir.

Mientras ellos andan de valientes buscando fantasmas (NARCOS, DELINCUENTES QUE SUS JEFES NO QUIEREN REALMENTE QUE ENCUENTREN) yo estoy emborrachándome a lo grande porque la tía que amo se besa con otro que no soy yo. Pinches policías, son unos gillipollas como yo. Y entonces, haciendo un gran escándalo se marchan dejando una línea negra en el asfalto. Mi perro deja de ladrar triunfante y yo doy un trago a mi cerveza, que se filtra por mi boca manchando mi camisa. Soy un jugador de fútbol levantando la Copa Libertadores y mi perro, un macho que sometió a cuatro idiotas escondidos detrás de un "arma larga"...

miércoles, junio 24, 2009

¿Cómo ducharse cuando se viaja de mochilero? Consejos prácticos

En un viaje que hice a París por tren desde Madrid, estaba preocupado en cómo luciría por la mañana, cuando mi hermosa amiga francesa acudiera a recogerme a la estación. Mi viaje iba a ser nocturno e iba a durar como 11 horas. Yo quería dar una buena impresión. Estar limpio y fresco como una lechuga. Sin duda, encontrar dónde ducharse es una de las mayores preocupaciones que se tienen cuando se viaja como mochilero.

Existen algunas “técnicas” para ponerse presentable y dar una buena imagen aunque lleves viajando 11 o más horas por ferrocarril.

La primera técnica la utilicé en un viaje que hice desde Brno (República Checa) hasta Nápoles (¡casi 24 horas de viaje!). Hice un trasbordo casi inmediato en la estación de Roma proveniente de Viena. Hacía un calor muy fuerte de verano. Cuando faltaba una hora para llegar Nápoles, en donde vería a mi bellisima (pronunciar en italiano por favor) amiga Valentina que me esperaba en los andenes, me levanté de mi asiento y entre al baño del tren. Llevaba mi toalla, un jabón y una muda de ropa. Hice lo que llamamos en México “baño vaquero”. Y me lavé el pecho, la espalda, el cuello, la cara, e incluso el cabello. Una muda de ropa, loción aquí y allá. Y “voilá”, cuando me encontré con Valentina estaba “radiante de limpio”. Y aquí entre nos, me dijo que le gustaba la loción. Esta técnica la usé otras veces. No sólo para encontrarme con amigas, sino simplemente para salir del tren fresco, limpio y listo para recorrer los pueblitos y ciudades que he tenido la fortuna de visitar. Creo que puede funcionar hasta cierto grado en un avión. Sé que éste consejo de viaje suena medio obvio, pero cuando estás cansado, algo desesperado y tal, puede haber momentos que te resignes a aparecer ante tus amigos o amigas como esos mochileros gringos onda hippie que abundan en algunas ciudades de México y esa no es la mejor impresión. (Ah…soy un conservador).

Obviamente, en los aeropuertos es más fácil la cosa. Los baños suelen ser amplios y normalmente están limpios. Aunque debes tener cuidado en algunos, como el de Ámsterdam, donde las señoras que limpian entran al baño de hombres así sin avisar y tu puedes estar en el mingitorio mientras ellas limpian a tu lado, lo cual, claro es algo medio incómodo.

En Europa casi siempre te puedes dar una ducha en baños públicos de buena calidad, aunque claro, su costo varía entre los 6 y 8 euros. Pero créeme, pagarías eso por una buena ducha en un baño limpio y seguro. Y así son los baños en las estaciones de Francia. Al menos en las “gares” (así llaman a las estaciones de tren allá) de París. Te dan una bolsa sellada con tres toallas, jabón y una bolsita de champú. El baño está limpio, libre de humedad, que hasta parece de un hotel nuevo. Y lo mejor: son amplios e individuales, por lo que puedes vestirte con toda calma. Tienen un plazo como de 45 minutos o algo así. Inmediatamente que sales del baño ya vestido con nueva ropa y fresco, el equipo de limpieza se mete para limpiar y dejar el baño como nuevo.

No obstante, siempre es recomendable llevar unas sandalias cuando te vayas a dar un baño y así prevenir enfermedades y también por la eventualidad de encontrarte con una estación que no cuente con baños limpios. A mi me ocurrió en la estación de Praga. Yo había viajado desde Frankfurt y quería bañarme antes de encontrarme con mi hermosa amiga Lada que me vería dos horas después en la Plaza Wenceslao de la capital checa, “ahí en donde está el caballito” había pedido ella.

Entonces pregunté dónde había baños y encontré uno. Era “atendido” por dos tipos malencarados que bebían cervezas ¡a las 8 de la mañana! (soy un conservador) en una mesa viaje y desvencijada.

Los “baños” estaban llenos de moho, sucios, etc. al grado que al salir de ahí dejé las sandalias en la basura. De hecho, pensaba mientras me caía el agua fría en la cara que quizás aquel baño en lugar de limpiarme me ensuciaría más. No obstante la actitud ayuda y cuando vi a Lada aquella mañana checa en la “Vaclavske namesti” … la Plaza de Wenceslao “ahí en donde está el caballito”, yo estaba fresco, olía a champú y rechinaba de limpio. (Quiero aclarar que actualmente, la estación de trenes de Praga está siendo reconstruida bajo los parámetros de calidad de la Unión Europea, por lo que no sería extraño que los baños checos ahora se parezcan a los de Holanda o Francia).

Cuando me encontré con mi amiga francesa aquella mañana en París (se oye como si viajara mucho) agradecí la existencia de aquellos baños, porque ella estaba bellísima (ahora si pronunciado en español) y fresca. Y porque yo me sentí con mayor seguridad al saberme limpio para, irónicamente, sudar y sudar caminando por las calles de París…. Soy un conservador…

Cuando la gente se niega a contestar el teléfono celular

Hace unos años estaba en el departamento de una muchacha con quien tuve un "affaire" en Europa. Me decía que ya no me quería y tal mientras, por la ventana, yo veía hacia abajo a una pareja que discutía sentada en la banca de un parque.


Mientras mi amiga decía que no era nada personal, pero que me prefería como amigo porque yo era una buena persona, etc. abajo, la muchacha parecía suplicarle algo al chavo que le gritaba cosas. Tuve la sensación que discutían por algo violento (una infidelidad, etc.). Pese a mis intentos, no podía mantener la atención en lo que me decía mi ahora amiga que había decidido echarme de su lado. "Tú eres agradable y no quiero perderte como amigo" decía mi amiga al momento que el chico de abajo abandonaba a la muchacha que se llevaba las manos al rostro. Entonces miré a mi amiga que parecía de verdad afectada por echarme. Tenía una gran pena porque sabía que aquello me dolería. Prometí que seguiría siendo su amigo con una sonrisa, nos abrazamos muy fuertes y antes de salir de ahí le di un beso en la mejilla.


Cuando ya estuve en la calle busqué a la muchacha que había visto discutir con aquel muchacho a través de la ventana. Era increíble, nos habían hecho algo similar al mismo tiempo. No obstante, la banca estaba vacía. Por un momento pensé que fue mejor. ¿Qué hubiera dicho? "Fíjate que mientras me bateaban yo veía como tu novio te cortaba también a ti. ¡Qué casualidad!". Hubiera sido absurdo, la verdad.


Ya sin la distracción, me encaminé a tomar el autobús pensando en el fin de mi "affaire" y cuando estuve en la parada me encontré a la muchacha aquella de la banca. Tenía el rostro hinchado y más que triste se veía enojada. Nos miramos y le sonreí pero ella me vio y bajó la mirada con fastidio. Entonces sonó su celular, que tenía apretado en su mano. Sonó mucho tiempo. Se apagó y volvió a sonar y yo, como un estúpido miraba a su celular y luego la miraba a ella como diciendo "te llaman". Entonces ella dijo molesta "no voy a contestar ¿OK?". Irónicamente, el tono del celular de la muchacha era "happy Shinning people".Por fin llegó el autobús. Le cedí el paso para que subiera primero pero arriba nos sentamos cada quien en lugares distintos.


Antes de llegar al bar a donde me iba a meter para desahogar mi pena, "Shining Happy People" sonó en su celular otro par de veces mientras ella miraba la calle recargada en el vidrio empañado del autobús. Cuando bebía en el bar, mientras hablaba con un grupo de turistas gringos que me preguntaban cómo llegar a tal o cual lado, sonó mi celular. Era la muchacha que me cortó. Yo ignoré la llamada también. ¿Qué más me podría decir que no me hubiera dicho ya echándome de su lado? Como volvió a sonar el teléfono, los gringos miraron mi celular y luego me miraron a mi ya un poco desesperados como diciendo "te llaman" y yo les respondí "No voy a contestar ¿OK?".

Video de Shinny Happy People :)
Cortesía de stipey1962


martes, junio 23, 2009

¿A qué cosas nos impulsa el amor?


Yo me fui de inmigrante por amor y una vez trabajé fumigando unos bosques que estaban en propiedades privadas. En el equipo había otros 14 inmigrantes. Desde unas señoras con mucho sobrepeso que además trabajaban en el turno nocturno de fábricas o restaurantes, hasta adolescentes y personas ya mayores.


El contenedor del químico para fumigar decía claramente, en inglés, que éste debía usarse con protección en el cuerpo ya que, bajo ciertas condiciones podía resultar peligroso. Sin embargo, a nosotros nos llenaban los tanques fumigadores y así con nuestra propia ropa, sin guantes ni nada debíamos recorrer grandes extensiones de bosque echando ese líquido rosa que servía para evitar que crecieran arbustos y plantas que hicieran ver mal al lugar, pues en los alrededores estaban las mansiones de descanso de gente de dinero.

Un inmigrante que no habla el inglés no sabe a lo que está expuesto. Ni le importa. Yo sabía que ese químico era peligroso porque lo había leído en la etiqueta, pero no me importó. Tenía hambre, estaba desesperado por dinero y además me impulsaba el amor. Al inmigrante lo impulsa el amor y a veces también la desesperación. Cuando trabajé fumigando, recuerdo que llegué a un promontorio desde el que se dominaba una casa de madera muy bonita y me senté a verla. Ahí, en el porche, ajena a mi presencia, había una ancianita que cantaba algo muy dulce, sentada en una mecedora. Y yo también me senté y escuché como cantaba y pensé en mi papá.

¿Qué tenía que ver mi papá en eso? No sé. Pensaba si él sería feliz. Si estaba bien. Pensaba si habría amor entre mis padres aún. Si se podía vivir sin amor. Y entonces sentí una tristeza en el pecho y comencé a llorar como un niño mientras me veía las manos pintadas de rosa. Un ancianita cantando en un hermoso día. Y yo robándome una canción que no era para mí, mientras el sol me observaba escondido detrás de una nube…



Días después, me caería y producto de ese accidente me fracturaría una costilla y no podría seguir trabajando como fumigador. Pero las manchas rosas en mis manos, mis piernas y pies permanecerían por varias semanas.

sábado, marzo 14, 2009

11-M visto desde Estados Unidos

El 11 de marzo de 2004 estaba mirando el "telediario" de Televisión Española Internacional a la media noche de una ciudad texana mientras navegaba en el Internet. Era una costumbre que tenía. Y entonces fue cuando una reportera llamó por celular explicando lo que ocurría en Atocha. Parte de la noche la pase en vela viendo lo que ocurría en Madrid.

Yo había estado en esa estación varias veces en el 2002 cuando pude visitar por primera vez ese querido país donde tengo amigos entrañables. Me sentí indignado. Al siguiente día, sobre los "freeways" texanos, las enormes marquesinas de algunos restaurantes de comida rápida como McDonalds, se leían frases bíblicas relacionadas con la guerra de Irak. Frases del tipo "Y cayeron del cielo los ángeles justicieros..." etc. Sin duda, hice la relación con lo de Madrid. Pese a que TVE decía que habían sido los de ETA (incluso pasaron un reportaje amplio por la mañana cuando desperté acerca del grupo terrorista vasco) en la prensa mexicana ya se hablaba de la posibilidad de un atentado proveniente de grupos islámicos.

Más tarde, hablando con un norteamericano, le pregunté su opinión sobre lo ocurrido. Su contestación no pudo ser más clara respecto al caos que el mundo ha vivido durante esta década: "Supe algo - dijo - pero no me interesan esos temas...".

Sí, estamos unidos todos, sin quererlo - y sin saberlo - . Lo que pasa en un sitio afecta a otro sitio de formas insospechadas. Esto sabemos. Sí. Pero la realidad es que a nadie le importa.Aún creemos que una masacre en un mercado iraquí, o los crímenes contra la humanidad en Darfur, o la tragedia de Chernobyl son cosas de países lejanos que nada tienen que ver con nosotros. No nos importa...y es lo mismo que no importarnos por nosotros mismos...

martes, septiembre 30, 2008

México: Obsesión con el picante
























Los mexicanos estamos casi obsesionados con el picante. Casi cualquier comida debe llevar salsa picosa, o acompañarse con un chile. Esta costumbre quizás tenga sus raíces en el profundo machismo que existe en nuestra sociedad. Quién sabe. Un sociólogo o un psicólogo podrían explicarlo mejor. La cosa es que no podemos vivir sin el picante y no entendemos cuando personas de otros países no lo toleran igual que nosotros.

No obstante, como he viajado, he tenido la posibilidad de darme cuenta que sí es posible comer sin ponerle chile a las cosas. Incluso, me he dado cuenta que algunas cosas saben mejor así, por ejemplo el arroz. Pero sobre todo, me he dado cuenta que otras culturas no consumen nada absolutamente de picante y he visto el efecto que causa a otras personas comer algo mexicano y picoso. He aquí unos ejemplos:

Estoy en una ciudad hermosa de Eslovaquia llamada Nitra, que está a unos 300 km de Viena, Austria. Ahí, hay un restaurante llamado "Mexico" y lo visito en compañía de una amiga llamada Monika. Yo pido un caldo Tlalpeño y ella unas sincronizadas de queso ypollo.


Las sincronizadas tienen en medio una rodaja, apenas visible, de chile jalapeño. Cuando Monika apenas prueba una gotita del vinagre que sale del chile, se pone roja. Casi se ahoga. No comprende cómo alguien puede comer eso.

Pedimos vasos y vasos de agua. Cuando por fin pasa todo, los dos sonreímos. Es sólo cuestión de acostumbrarse.

Mi amiga Raquel, madrileña, que hace un cocido y un arroz que están para chuparse los dedos, vino a visitarme un día a San Luis. Insistió en comer "lo mismo y de la misma forma que lo hacemos los mexicanos". Le advertí que eso era riesgoso pero insistió.

Comió de todo: tacos de bistek, chorizo, barbacoa, pastor, etc. ; gorditas de chicharrón, carne desebrada, huevo en salsa verde, etc. . Su regreso a España fue una pesadilla: tuvieron que darle algo en el aeropuerto de Frankfurt y pasó una semana recostada en su departamento de Madrid. la "Venganza de Moctezuma" que le llaman.

La obsesión de los mexicanos con lo picante y la actitud machista de comer y tomar duro es aveces infantil. Por ejemplo, una vez fui enviado a Chilpancingo, capital del estado mexicano de Guerrero - cerca de Acapulco - a un encuentro entre Organizaciones No Gubernamentales de Derechos Humanos. Llevaba una botella de Slivovice, un aguardiente checo. El que llevaba yo estaba echo en base a albaricoque. Tuve la osadía de de querer compartirlo con otros miembros de ONG´s que venían del resto de México, un día que tomábamos tequila que habían traído unos de Guanajuato. Mencioné que el slivovice que llevaba estaba hecho de albaricoque. Inmediatamente, la reacción de los otros fue de rechazo. Uno dijo: "es un aguardiente amariconado". Nadie tomó y yo guerdé mi slivovice para mejor ocasión. La actitud es infantil claro, por querer aparentar una hombría a la mexicana que es falsa: si los mexicanos fuéramos tan machos y tal no permitiríamos que nuestro gobierno carente de legitimidad nos pisoteara como ha hecho desde hace más de setenta años pero también porque se basa en la ignorancia. Por ejemplo, el slivovice es un aguardiente que no es dulce y que es mucho más fuerte que el tequila o el mezcal.

De igual forma, cuando los mexicanos viajamos, siempre tenemos que preguntar a los países que vamos si hay picante en tal restaurante, en tal puesto de Kevabs, o en la pizzería, tratoría, etc. . Es normal. Pero sería bueno tratar de comer como hacen en los lados que visitamos, para comprender dichas culturas y disfrutar de la diversidad que existe, afortunadamente, en el mundo.

jueves, septiembre 11, 2008

No es suficiente con ser uno mismo

"A veces no basta ser como uno mismo. Te exigen ser otro. Un extraño, sí… pero que es más agradable para los otros…"


Un tiempo trabajé limpiando una “mega tienda” por las noches. Era un trabajo pesado y aburrido. La actividad que más detestaba era pulir el piso. La máquina que debe usarse vibra y hace mucho ruido. Para evitar ese ruido me ponía a pensar en México, en la familia o en ella. O veía las cosas de la tienda seleccionando al paso de los anaqueles qué productos me gustaría comprar. También miraba los enormes anuncios pegados en lo alto de las paredes. Había uno que me miraba a mí. Era el de una muchacha casi en los huesos, rubia, de rostro blanco y ojos grandes que modelaba no sé que marca de Blue Jeans.

Ese anuncio estuvo todo el verano. Desde la sección de juguetes hasta el área de ropa para damas - donde el anuncio estaba pegado - la muchacha parecía seguir con sus ojos sin brillo mi paso con la pulidora y su zzzzzzzzz permanente. Mi amiga del verano.

Pasé tantas veces por ese pasillo puliendo el piso, o barriéndolo o lavándolo, que a veces parecía sostener un diálogo con la modelo del anuncio. “Necesito otro trabajo” a veces pensaba mientras la veía en el cuadro enorme pegado a la pared. “ ¿A dónde se va lo que comes”? reflexionaba cuando veía sus brazos como dos jirones de piel colgándole.

Sus pómulos hundidos parecían los de alguien que ha sido succionado hacia adentro de su propio cuerpo. Y pese al obvio trabajo de efectos digitales, sus ojos no tenían ese brillo que una mano mágica le había puesto con el photoshop. Era el rostro feliz, de una niña brillando, generado por un software.

Un día, fui a cambar los vales de descuento que la tienda daba a los empleados para comprar no sé qué cosa sin importancia y pasé frente al anuncio. Ahí, una muchacha norteamericana miraba a mi amiga del anuncio con atención.

Era una muchacha delgada, de la forma como las muchachas delgadas deben ser: con la piel esponjada, los pómulos encendidos y la garganta vencida por la vida. Apenas un lejano esbozo de una madonna del renacimiento.

Veía a la modelo y luego se veía a ella misma en un espejo empotrado cerca de un mostrador.

La noche siguiente, otros empleados de la tienda quitaban el anuncio mientras yo hacía mi recorrido con la máquina zumbando. En el lugar colocaron otro anuncio, esta vez de una niña de unos 14 años, modelando ropa de otoño. Su rostro, blanco y brillante, también escondía en sus trazos digitales una vida succionada. Esa sería mi amiga hasta el fin del invierno.

Al salir del trabajo, tomando un café y mirando un periódico en el Starbucks de enfrente, leo que una modelo brasileña falleció de anorexia. La muchacha que murió no era mi amiga del verano, pero pudo ser. O podría ser la muchacha norteamericana que se comparaba con la modelo en el espejo. Y es que a veces no basta ser como uno mismo. Te exigen ser otro. Un extraño, sí… pero que es más agradable para los otros…

miércoles, julio 30, 2008

¿Nos estamos volviendo todos gringos? Crónicas de Eslovaquia I

Finales de septiembre de 2006. Luego de una estancia breve en Madrid y una visita a París, Evreux y Viena, viajo a Nitra en la república eslovaca. Mis amigos del "oeste europeo" no se explican a qué voy a ese país, que parece extraviado en la geografía del viejo continente. Sin embargo, Eslovaquia es un país hermoso, con muchos lugares interesantes que visitar. Esta es una pequeña crónica de parte de mi estancia en aquel país que llevo en el corazón y al cual siempre sueño con regresar...

México despierta una especie de fascinación en algunos eslovacos. Me traje imágenes de México: de las calaveras de posadas, del templo mayor, de San Luis Potosí, de Teotihuacan, etc. y surgen muchas preguntas e interés. Incluso surgen cuando hablo en mi inglés tan malo con otros eslovacos.

En un principio ha sido frustrante para mí no poder comunicar bien lo que quiero. Mis amigas Moni y Sisa me ayudan mucho, pero un día les he dicho que quería hacer la mayor parte de las cosas por mi mismo y de a poco he podido. Por ejemplo, al principio solamente comía hamburguesas por la noche ¡pues era lo único que podía pedir! O que sabía realmente lo que era. Ahora ya sé pedir una baguete de pollo (jedna kurací baguete prosim, que sería algo así como “una baguet de pollo por favor”). Sé como pedir la plancha “yehliska prosím” (la h es un sonido que se produce desde el agujero del cuello. Yo no noto la diferencia pronunciado por la pura boca o desde el agujero, pero ellos sí, así que lo hago un poco exagerado y a ellos les da risa :) pero lo entienden. Puedo también pronunciar algunas frases muy cortas: “Ako sa mas?” (¿Cómo estás?) y puedo seguir la línea de conversación de ésta fórmula social.

La cultura eslava es interesante. Y este país también lo es. Aunque forma parte de la Unión Europea, los precios son sorprendentemente bajos. El peso está a más de 2 a 1, por lo que tengo para lo suficiente. Por ejemplo, una “masovy [1] burguer” cuesta 36 coronas, que es como 11 pesos o 12 (la conversión varia mucho, por ejemplo, ayer que revisé en Internet vi que por 700 pesos me daban, en el cajero, casi las1800 coronas.

Otra cosa que he aprendido aquí es que el pan no siempre es necesario durante la comida. Me ha pasado en Francia también. Hay comidas en las que no comen nada de pan. Pero eso sí, aquí se bebe mucha cerveza o pivo, como se llama en eslovaco. En un bar, las yardas o tarros son de medio litro y la cerveza es deliciosa. Especialmente la Zlaty Bazant. En un bar, jeden pivo (una cerceza) cuesta 25 coronas lo cual, como podrán ver es muy barato. El vino también es barato, aunque lo tomo menos.

En la televisión eslovaca los comerciales y los programas son casi los mismos que en México. Este hecho pone la piel de gallina: nos estamos volviendo todos gringos. En el supermercado he visto algo curioso: hay quesos, cremas, pastas, sopas, salsas, aderezos, patés, chocolates y otras cosas “a la mexicana”. También en los “restauracia” (restaurantes) hay siempre algo a la mexicana, desde ensaladas, hasta carne o sopas.

El otro día, en casa de Moni, cuando preparaba para el almuerzo “Palatsinsky” (unas especies de crepas dulces, cuya forma se parece mucho a la de una tortilla de harina muy muy delgada) escuchábamos la radio. Era una estación muy popular en Nitra, la ciudad donde llegue a vivir. Después de una canción de Nelly Furtado me quedo boquiabierto cuando se escucha que tocan “Vamos a la Playa” de los Joao (¡!).

Por las noches me meto al bar de los estudiantes - vivo en una residencia universitaria llamada Nitra Studenty Dorm - porque quiero interactuar de una u otra forma. Pido “jeden pivo velka”[2] o “maly” según la sed que tenga.

El fin de semana fui con Moni y con Sisa a Bratislava. Esta ciudad me ha gustado. Ello sorprende a los eslovacos porque a muchos no les parece una ciudad más hermosa que otras ciudades eslovacas, por ejemplo Banska Bystrica, Poprad o Kosice. Ha pasado el tiempo, pero la época comunista se ve claramente en muchos edificios que riñen con la hermosa arquitectura medieval o gótica. El río Danubio no es azul, es verde y cruza la ciudad. Ingenuamente, pregunté si el Danubio era azul en alguna época del año y ellas se rieron. Dijeron que el Danubio estaba muy sucio y contaminado y que ese color verde claro era el color permanente que tenía todo el año. Me dijeron algo que suena muy tentador: por 88 euros se puede viajar por el río en un barco, desde Bratislva hasta Budapest de ida y vuelta. El viaje dura 4 horas y es posible ver, desde lejos, algunos castillos.

Y claro, por la noche insistieron en llevarme al “kino” (cine). No fuimos a una cadena tipo Cinépolis, sino a una especie de cines que pertenecen a la cinemateca eslovaca y los cuales también tienen sucursales en Nitra. Ahí fuimos con Katerina y otro muchacho que vivían en Bratislava y que hablaban el inglés. ¡Y vimos el Acorazado Potemkin! ¿Quién lo iba a decir? Al salir fuimos por pivo a un bar. Me hice amigo de Katerina y el otro muchacho. Ahora recibo sms de ellos en el celular y me han invitado a que vaya de nuevo a Bratislava. En Bratislava y Nitra me iban a ocurrir muchas anécdotas divertidas que iré contando poco a poco, con el propósito de promocionar, entre los hispanoparlantes, ese hermoso país que es Eslovaquia, que es, sin duda, uno de esos lugares de ensueño aún por descubrir...

Imagen fantasmagórica de Bratislava, desde el monumento en memoria de los soldados rusos muertos al liberar Eslovaquia en la Segunda Guerra Mundial... (Foto, Monika P.)


[1] La a lleva diéresis en esta palabra y se pronuncia como e

[2] Velke es la declinación en segundo caso para grande. Maly es chico, pero no sé declinarla. Pero la mesera, una muchacha rubia bellísima y que habla el inglés siempre sonríe y dice “I got you!”. Ella fue quien me dijo cómo pronunciar bien “una cerveza” o mejor dicho como declinar bien velka.

sábado, julio 26, 2008

La perrita que me dio una razón :)









El perrito me mira con agradecimiento. Cojea. Es blanco y está en los huesos. Le dejo un plato con croquetas y un recipiente con agua en la acera de una calle cercana a la mía. Traga unas croquetas y me mira. Vuelve a tragar otras croquetas y me vuelve a mirar. Los perros no sonríen pero dicen cosas con la mirada. Y los ojos del perrito me decían “gracias”.

No puedo llevarlo a mi casa. Apenas y puedo atender a Cayito, mi perro que siempre me espera moviendo su colita cuando llego del trabajo. Pero me siento contento. Una vez, vi como un señor le lanzaba un balde de agua helada a un perro que estaba herido. El perrito salió corriendo por el fondo de la calle y no sé por qué sentí una angustia muy grande. Sentí como una imposibilidad de ayudarle. Como si cayera en mí una certeza de que en el mundo hay seres que viven así, en una soledad muy grande, alejados de la comprensión o de un gesto de cariño.

Y cuando en mi casa veo al Cayito contento porque estoy de regreso, me acuerdo del día en que me di cuenta que necesitaba una mascota.

Resulta que me había ido de inmigrante por amor a alguien que me esperaba en Europa. En esos ímpetus que uno tiene cuando es joven, creía que podía juntar el dinero que me permitiera hacer un postgrado legalmente en en el viejo continente y así poder estar con ella también.

Fue difícil, claro, como lo es para la gran mayoría de los inmigrantes. Y precisamente en esos tiempos conocí a Alan, un habitante de aquel país que no habla inglés que me ofreció, en un gesto solidario que nunca olvidaré, trabajar en su granja por unos cuantos billetes.

Mi trabajo era muy simple: juntar el heno, hacer pacas y amarrarlas. Realmente era muy sencillo y entendí que Alan lo hacía sólo por ayudarme. La cosa es que en su granja, muy moderna y grande, además de vacas y borregos, había una perrita dálmata llamada Henia. Nada más nos vimos y hubo química. Me acompañaba en mis labores diarias y según ella me ayudaba a trabajar :) y cuando teníamos el descanso, se iba conmigo a un roble que estaba en un promontorio y compartíamos el almuerzo. Luego jugábamos. Por primera vez en semanas sentí una compañía, y por qué no decirlo, una amiga.

Una vez, me sentí triste. Quizás fue el clima. Llovía mucho y me acordé de México y de ella y pues estaba así “blue”, como dicen en ese país. Y Henia me veía cómo tratando de entender y me lamía la mano y luego brincaba y me ponía su nariz húmeda en los labios. Y eso me hacía reír y le lanzaba una pelota de béisbol y ella corría y saltaba. Y me ponía de buen humor. Ese día compendí que sería buena idea tener una mascota.

Trabajé en la granja sólo unas semanas, porque Alan, una excelente persona, sólo lo hacía por ayudarme y lo hizo: en ese tiempo conseguí otro trabajo permanente ayudando a arreglar techos y entre tanto pude comer bien. Y el día que me fui de la granja por última vez, ella parecía sentirlo y me siguió brincando por toda la cerca. Ambos estábamos solos en realidad. Y a Henia y a Alan les agradezco que me hubieran hecho ver que el cariño no tiene especie. Que la mirada de un perrito, o de un gatito puede hacer que tu vida tenga todo ese sentido que parece perdido, cuando llegas sólo a un cuarto oscuro, en una casa sin nombre una noche, cualquier noche que buscas otra razón para despertar, además de la familia, los amigos y algún amor…

jueves, julio 24, 2008

Mi primer encuentro con amigos en Praga y la cerveza checa Parte I


¡Praga! ¡Praga! fue el grito que me despertó la mañana del 10 de junio de 2002. Eran dos de los coreanos que viajaban conmigo desde Frankfurt en el mismo compartimiento de tren. Praga... República Checa. En ese momento no lo sabía, pero esas dos palabras se despertarían en mi corazón cada vez que bebiera una cerveza.

No había dormido bien la noche anterior, apretado entre cinco mochileros coreanos que invadieron todo el compartimiento. Pero era Praga y frotándome los ojos me levanté y me fui a asomar por la ventanilla para ver aquella ciudad que tantas veces había imaginado gracias a los libros. Y al asomar la cara por la ventanilla, lo primero que percibieron mis sentidos, fueron la hermosa arquitectura de la ciudad, un aire lleno de música y un dulce olor a cerveza, espíritu del alma checa.

Los coreanos que se encontraban a mi lado y que no hablaban casi nada de inglés y mucho menos de español, me veían y solo atinaban a decir ¡Praga! ¡Praga! con una sonrisa cómplice, porque todos sabíamos que lo que íbamos a ver, nada más bajando el tren, sería una ciudad majestuosa, en realidad una bella anciana, Praga, madre de las ciudades.

En el fondo, todos los seres humanos somos similares. No importa que uno sea de Olomouc o de San Luis Potosí, México. En el fondo hay mas cosas que nos unen que cosas que nos separan. Y esto me lo enseñó la cerveza checa.

Y es que una parte importante de mi viaje a la República Checa, corazón de Europa, fue guiado, sin querer, a través de la cerveza. Cuando mis amigos de Moravia me encontraron en el Monumento a San Wenceslao en la Václavské námestí (Plaza de Wenceslao) y sonrientes me dieron la bienvenida a su hermoso país, hacía un calor terrible de verano y por ello una de las primeras cosas que hicimos fue tomar, en un bar cercano al famoso barrio de Kampa, una cerveza que, sin saberlo, iba a cambiar muchas cosas en mí. Porque viajar puede cambiarlo a uno y la República Checa me cambió a mí, por su gente, su cultura y su cerveza.

El momento de mi primer cerveza checa no lo olvidaré. Y es que nada más entrar al bar, el perfume de la cerveza inundó mis sentidos. Mis amigos checos notaron una sonrisa leve en mi cara y sonrieron también. Sabían que el corazón de Europa estaba entrando por mi olfato y que me gustaba mucho. Y es que, no es extraño que casi siempre, la primera impresión de un país provenga de su olor. Amigos españoles y holandeses dicen que al llegar a México siempre perciben un leve olor a maíz. Y muchos extranjeros perciben en España y en Corea un fuerte olor a ajo cuando llegan a Seúl, Madrid o Sevilla. Por eso, el olor de esa dulce ancianita que es Praga es impactante, porque contiene el espíritu de una cultura ancestral, que, entre muchas otras cosas, ha dado al mundo la música de Smetana y la literatura de Karel Capek y, sobre todo, la hospitalidad y calidez del pueblo checo. Y esta característica de la Ciudad de las Cien Torres llega al mismo espíritu del visitante que sabe, que, durante su estancia y por siempre, estará inundado de la fragancia de Bohemia, Valaquia y Moravia. Del perfume dulce de la República Checa.


miércoles, julio 23, 2008

"Sì, estoy ciego...ahora puedo ver las cosas buenas" La Novia de Frankenstein

La Novia de Frankenstein, James Whale (1935)


“Yes, I am Blind…now I can see the good things.”

- Morrisey, cantante británico

Septiembre de 2006. Estoy en Poprad, Eslovaquia, mirando con Sisa y Monika un memorial construido en el jardín cercano a la estación de autobuses en recuerdo del ejército soviético que se inmoló para salvar a la ciudad de los nazis. Nos dirigimos a pasar tres días en Strbske Pleso, un pueblo en las montañas nevadas de los Tatry. Nuestras mochilas están en una banca y mientras Sisa me explica la forma en que los soldados del ejército rojo perdieron sus vidas, por uno de los senderos del jardín se acerca un grupo de muchachos. Sisa los ve y le dice apurada algo a Monika en eslovaco, y ésta corre a sentarse junto a las mochilas. En inglés, Sisa me explica que hay que tener cuidado porque son gitanos.

Los gitanos no son queridos en Europa. Muchos europeos los consideran lo peor. Y este hecho me hizo recordar que el ser humano tiende a generalizar y juzgar a los otros - sobre todo a los otros que son diferentes - basándose en cosas superficiales, cometiendo el error de no intentar comprender a las personas con otra cultura, costumbres o rasgos físicos. Tomando como principal apoyo lo que se ve en el exterior de las personas.

Y en el cine, la película que mejor refleja esta condición humana es "La Novia de Frankenstein" de James Whale. Esta cinta cuyo ranking es de 8.1 en el Internet Movie Database, es una de las mejores de la historia del cine. Y he aquí un breve texto que aborda el análisis de la famosa secuencia en el bosque, donde Frankenstein es atraído hacia una choza por el “Ave María” que toca un ermitaño ciego que habita en su interior. Realizada, aparentemente, con simplicidad, esta secuencia es todo un complejo enramado de elementos cinematográficos que desembocan en una idea contundente: la incapacidad del hombre para descubrir la esencia de las cosas, incapacidad que se vuelve un obstáculo hacia la felicidad y la tolerancia. El texto lo escribió una de las mejores alumnas que he tenido en mi breve vida como maestro. Esta alumna es de nacionalidad francesa y se llama Nadia Turnani:

Análisis de la secuencia de la choza de la "La Novia de Frankenstein"

En “La Novia de Frankenstein” el espacio fílmico no es muy grande pero se ven a Frankenstein y al hombre que lo acoge, juntos, cerca del fuego sobre la cama, en algo que expresa profundidad intimidad de dos almas que apenas se conocen.

El hombre es ciego y es un religioso. No hay muchos movimientos de cámara pero cambios de ángulos, como si se hablara de dos puntos de vista, es decir con los ojos de F. y del hombre. Lo que pasa es que F. que llegó como un animal salvaje, como niño perdido se está humanizando. No entiende todo lo que ocurre, está acogido por un ermitaño en su casa como una persona normal y herida que necesita ayuda.

James Whale nos habla de la humanidad, de la tolerancia frente a un extraño que necesita una falta de capacidad física para que sea así, bueno y abierto. Es casi una crítica de la naturaleza del hombre en general.

F. llora como un ser humano y en la música siente como algo que nace por dentro de él. Un sentimiento de felicidad, descubre la música como jamás la había oído, como un niño que se despierta a la vida, como un animal que se transforma en un ser humano.

- Nadia Turnani

Aquí, la secuencia de Frankenstein y el hombre ciego, cortesía de tamandocomando. Sin duda una de las secuencias más hermosas que ha dado el cine...


lunes, julio 21, 2008

Industria de viajes discrimina a los viajeros solitarios

El enlace a esta nota me fue enviada por una amiga y apareció en el sitio de viajes de MSNBC y en CNN. Es interesante, si estás planeando irte de viaje sola o solo :

"Algunas empresas dedicadas a los viajes tratan a sus viajeros en solitario peor que la carga. Shannon Kovack tenía pagado un viaje al sur de la India junto a una amiga el año pasado. Pero justo antes de su viaje, su amiga se rompió la muñeca y tuvo que quedarse en casa. "Yo me puse en contacto con la empresa de viajes y ellos me advirtieron que dado que yo era una viajera sola, tendría que pagar un adicional de $ 2990 dólares", dice. "Le señalé que nuestro viaje ya estaba pagado. No -dijo la mujer de la agencia de viajes-, hay que pagar un cargo extra "."

La nota que fue escrita por Christopher Elliott, ombudsman de la Revista National Geographic Traveler, señala una realidad que viven - vivimos – las personas solas: todo está más caro si al viajar no estás casado, si no andas de turista en grupo o con una pareja.

Por ejemplo, si quieres comprar un pase de tren en Europa y vas a viajar tú solo, entonces el costo del pase será más alto a comparación del costo que tiene si lo compras junto a otra persona.

También te dan las peores habitaciones – si es que tienes dinero para llegar a un hotel – y en algunos hostales de plano dicen que no aceptan “hombres solos”. La soledad es algo que nuestra sociedad no acepta. Y ahora ya hasta en los viajes han impuesto castigos a la gente sola que está sola porque… por miles de razones que NO SON un pecado o un crimen.

En el mundo hay Internet, viajes al espacio, clonación de mascotas, etc. pero en la mente de muchas personas existen todavía los prejuicios contra la gente que por una u otra razón es o parece distinta, como es el caso de la gente que viaja sola…

viernes, julio 18, 2008

Diario de Viaje: lo que se aprende en un vuelo de Praga a Madrid

A veces, durante un viaje, es posible que aprendas tantas cosas de ti que te lleven a sentirte contento, asombrado o triste por aquello que descubriste sobre ti mismo.


Esto lo he comprendido cuando viajé en un vuelo de Air Europe para Madrid. Estaba en la fila para registrar mi equipaje en Praga y adelante iba otro mexicano, Yo pensaba que era sueco porque era muy alto, de pelo, bigote y barbas muy rubias, pero cuando habló me di cuenta que era el acento de los que viven en la Ciudad de México.


Me fijé en él porque llevaba en las manos una cámara de vídeo digital semi profesional que yo siempre había soñado con tener. En el avión él tipo se sentó solo en los tres asientos que estaban del otro lado del pasillo. Y antes de despegar, le preguntó a la azafata - que era checa - si podía grabar el proceso del despegue desde su ventanilla. Dijo que era muy importante para él. La azafata le dijo que debía preguntar al capitán.


Y así lo hizo, fue y abrió la puerta del piloto y preguntó. Yo veía esto desde mi asiento. La azafata regresó e informó al muchacho que el capitán no había dado permiso (según esto porque el uso de aparatos electrónicos durante el despegue puede hacer fallar la comunicación del avión). Pero cuando despegamos, ese muchacho envolvió la cámara en su suéter y grabó todo a escondidas.

Lo vi y me vi a mi mismo hace mucho tiempo. Yo hacia ese tipo de cosas. Buscaba lograr mis metas. Y a veces, con imprudencia, no me detenía ante nada. Y ahora, no sé por qué, se acabaron mis fuerzas. Y cuando ya en madrid vi en el metro al muchacho africano aquel sonriendo esperanzado en vender los productos que llevaba en su enorme maleta para enviar dinero a su país, y cuando vi a un señor ecuatoriano feliz enviando 500 euros para su familia en Guayaquil, yo veía alguien que lucha, personas con una meta en su vida.


Y lo mismo con los otros inmigrantes que entregan publicidad a la entrada de la estación del Metro de Lavapies o los que andan caminando con un enorme letrero de restaurantes, casas de apuestas, etc. Veo lo que son y me da gusto: veo lo que fui hace mucho tiempo atrás. Alguien que lucha, con una meta, con una vida. Veo todo lo que yo he dejado de ser durante unos años y que poco a poco he vuelto a ser ya.


Y por eso, durante unos años, no fui una buena compañía para mi familia y mis amigos... Cosas que se aprenden en los viajes, una de las pocas herramientas que te impulsan a vivir...

miércoles, julio 02, 2008

Viajes: Gatos en La Habana

Estaba sentado en un restaurante al aire libre de La Habana vieja, una silenciosa noche de junio de 2006. Mis jefes del trabajo me habían enviado a un curso y estaba ahí disfrutando un son cubano que la brisa traía desde algún rincón de la ciudad, acompañado sólo por un señor que estaba al fondo en otra mesa, compartiendo su cena con un gatito blanco, mientras un mesero adormilado esperaba por otras clientes con un menú entre las manos.

Entonces siento algo que pasa pegado a mis piernas. Es un gato de color café que se para frente a mi, echándome una mirada demoledora que interpreté como “comparte algo conmigo por favor”.

Y pues comienzo a darle pedazos de pan y de pasta, y él a cada cosa que le pongo en el piso, se acerca un poco más. Al final lo tengo en mis pies. Animalitos como estos hay por todo La Habana y para mi fue agradable, porque ni siquiera mi primer noche en la capital cubana cené sólo.

Cuando el gatito aquel y yo terminamos de cenar, éste me siguió en mi caminata nocturna hasta que le interesó más una pizzería llena de turistas europeas. Mientras espero por el autobús del hotel tomándome una cerveza en el malecón, se me acercan tres señores guitarra y maracas en mano preguntándome “¿mexicano?” y yo sonrío y comienzan a tocar música mexicana, al momento que otro sin instrumento me pide un “CUC”*. Al fondo, unos novios cubanos se besan, arropados por la marea del caribe. A sus pies, un gatito blanco los mira con atención. Así fue mi primera noche en La Habana…

* Los CUC son unos pesos que equivalen, más o menos, al valor del euro. Esta moneda es la que deben usar los turistas cuando visitan Cuba. Existe otra moneda, de mucho menor valor, que es exclusiva para los habitantes de la isla.