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viernes, noviembre 21, 2008

¿Por qué una mujer no acepta salir con un hombre?

"Una mujer no acepta salir con un hombre, por una de dos razones: porque no le gusta o porque le gusta demasiado".


Estaba cambiando los canales del cable sin encontrar nada que me sirviera de placebo al aburrimiento (y la soledad) cuando en el "Cinema golden Choice" me topo con una película alemana que se llama "Pensando con el Corazón" (Michael Gutmann, Alemania 2001). Luego de dudar dos segundos antes de apretar el botón del control remoto para cambiarle, me detiene el hecho de que no es una película de Estados Unidos y me quedo a mirarla. Algo distinto no cae mal de vez en cuando.

La película era sobre Jacob un adolescente alemán que se enamorá de Wanda, una Au Pair polaca. El filme no tenía nada extraordinario. Es una de esas películas "de domingo" como dice Geni, una amiga rumana. No obstante hubo un diálogo que me llamó mucho la atención. Resulta que Jacob invita a Wanda a salir, pero ésta se niega. Triste, Jacob pregunta a una mujer qué significa que una muchacha rechace una cita con un chico. La respuesta es, sin duda, enigmática y quizás refleje el misterioso universo femenino tan prohibido para la logica masculina:

"Una mujer no acepta salir con un hombre, por una de dos razones: porque no le gusta o porque le gusta demasiado".

Al escuchar esta frase sonreí. Me gustaba la segunda razón: ahora sabía por qué no habían querido salir conmigo decenas de muchachas...













Alicja Bachleda-Curus y Tom Schilling en "Pensando con el corazón"

sábado, agosto 02, 2008

"Cuando se trata de una mujer tú no puedes competir con un hombre casado"




El sábado pasado estaba con amigos en el bar de Sanborn´s y escuhé de unos muchachaos en la mesa de atrás una frase que me dejó pensativo unos momentos:

"Cuando se trata de una mujer tú no puedes competir con un hombre casado".

Al respecto tengo comentarios, pero prefiero no decirlos :)

miércoles, julio 30, 2008

Lo cortés no quita lo valiente...


Una amiga viene a mi casa a platicar y decidimos ir por unas cervezas a la tienda. Al entrar, doy las buenas noches a la muchacha que atiende pero ella solamente nos mira sin expresar el más mínimo sentimiento. Tomo unas coronas del refrigerador, le pago y le digo gracias. Ella toma el dinero sin decir palabra y sin mirarme y se da la vuelta.

Al salir, mi amiga me mira con curiosidad.

- ¿Qué onda con la chava esa? - me pregunta

- No sé - respondo encogiéndome de brazos - nunca responde al saludo ni a nada que le digo.

- ¿Y por qué la sigues saludando? - pregunta mi amiga.

Ah, eso lo había pensado ya antes. Ni siquiera cuando es navidad y le digo el clásico "Feliz Navidad" responde. Pero es cierto, igual sigo saludándola. Qué más da. Tendrá sus motivos para guardar silencio. En realidad, creo que nunca la he escuchado hablar, y eso que voy casi todos los días a esa tienda. En todo caso, si uno es de una determinada forma que no ofende a los demás, no es necesario cambiar. Si la muchacha no devuelve el saludo y tal, muchas otras personas sí que lo hacen y lo harán. Al final, como dice el refrán, lo cortés no quita lo valiente... :)

jueves, junio 05, 2008

Las Mascotas se parecen a sus dueños...

Mientras me tomo un vaso de un vino blanco que estuve enfriando, salgo a jugar con el perrito al patio de la casa. Son las siete de la tarde y el piso aún respira los restos del calor del mediodía.

Nuestro juego es simple: yo pateo una pelota que él trata de atrapar con el hocico a la manera de un portero. Sería muy aburrido para mí si no fuera porque uso ese tiempo para escuchar música, hablar por teléfono o aprender un idioma.

A veces nuestro juego se interrumpe porque el perro me reta a quitarle la pelota del hocico, o porque otro perro se atreve a pasar por la acera de enfrente. Hoy nuestro juego se detuvo por otra razón: una muchacha de unos 28 años, caminaba del otro lado de la acera con un vestido ligero de verano, mientras paseaba una French Poodle.

Mi perro, salió disparado hacia el barandal y parado en sus patas traseras seguía con atención a la perrita, mientras yo hacía lo mismo con la muchacha. Por un momento, bajé la vista para observar a mi perrito. Tenía la lengua de fuera y respiraba de prisa. Al sentir mi mirada volteó por un instante, me miró y luego continuó siguiendo el paso de de la French. Sonreí y me volví para mirar el paso de la muchacha cuyo rostro blanco era iluminado por lo que quedaba de la luz del sol.

Un viejo adagio croata dice: “Las mascotas se parecen a sus dueños”. Es posible. Y en un sentido más amplio se puede considerar que no importa la especie, los miembros del género masculino somos todos iguales... ;) :) :)

sábado, mayo 24, 2008

¿Nuestra sociedad ahoga las posibilidades de amar?

"Una sociedad que no multiplica las ocasiones de ahogar (el amor), es ya mejor que la que siembra el odio, pero ni siquiera la más perfecta engendraría todavía el amor, que sigue siendo un asunto pirvado, de ser humano a ser humano…"

- Andre Bazin, ¿Que es el cine? editorial Rial, Madrid 1966










Andre Bazin es un teórico del cine, pero esta frase trasciende el ámbito del séptimo arte. México, por ejemplo, es una sociedad que multiplica las ocasiones de ahogar el amor. Lo hace porque, pese a que el mexicano suele hacer bromas y sonreir y "tener humor", la comunicación real, el escuchar a la otra persona es por lo general muy difícil por no decir imposible, porque muchas personas tienen un temor a ser comprendidos y eventualmente rechazados. Y por otro lado, si algo ha existido en México, a veces en la superficie y a veces debajo de ella es el odio. Nada más hay que recordad la época de elecciones para verificar el profundo odio que existe en el país.

Y este odio podría ser tolerado si no multiplicaramos las posibilidades de ahogar el amor, pero lo hacemos, cada día, cada momento, cuando no sabemos cómo comunicar y cuando no escuchamos. Y a veces aún intentándolo... y por esta condición, por negar las posibilidades del amor fue que busqué alejarme de Vi...





Video subido al youtube por clicheddisaster

Las palabras escritas son mejores que el teléfono celular
¡Por favor no me ames! Parte
¡Por Favor no me ames! 2

Diario de viaje 1: La prostituta de la calle Mobberly
Diario de viaje 2: El ángel de la caja 7
Diario de viaje 3: Fantasmas de Viena
Diario de viaje 4: "No sé quién eres... pero estoy contigo... I´m with you..."
Diario de viaje 5: Cerveza, Café y la Scarborough Fair
Diario de viaje 6: Cantando bajo la lluvia

Diario de viaje 7: Sólo los niños se niegan a vivir sin amor...
Diario de viaje 8: Esperanza en La Habana
Diario de viaje 9: ¿Crece la Intolerancia en europa?
¿Es necesario soñar?
¿Por qué Diana de Gales amaba al príncipe Carlos?

Las palabras escritas son mejores que el teléfono celular

Me quedé viendo los créditos de la película. Lo único que quería saber era el nombre del compositor de la música. Eso determinó el giro que daría mi vida los cuatro siguientes años, porque en el ruido del cine, no pude contestar la llamada que Vi me hacía al celular desde su oficina en la Ciudad de México.

Eran tres llamadas pérdidas desde su número y aunque las devolví nada más salir del cine, ella no contestó. Estaban espaciadas en el lapso de media hora. Si hubiera salido del cine nada más ver la escena final hubiera podido contestar. Pero la manía de ver los créditos de la música para bajarme el disco de Internet impidió que respondiera a Vi. Sentía que no haber respondido tendría alguna consecuencia, porque Vi nunca nunca nunca me llamaba desde su oficina a mi celular.

No lo sabía, pero mientras iba en el autobús a mi casa, con el celular en la mano, por si acaso ella llamaba, Vi viajaba en el BMW de aquel “alto ejecutivo” hacia un motel de lujo en las afueras del D.F.

Cuando intenté llamar por tercera vez a su celular, mientras el autobús dejaba embarradas las luces de la ciudad en el vidrio de mi ventana, Vi estaba besándose con el alto ejecutivo, que era muy brillante y apuesto, según ella.

Al momento que entraba a la tienda por agua mineral, cerveza y pan, Vi respiraba el aliento del alto ejecutivo, que ahora si se iba a divorciar, que ahora si iba a dejar a su esposa, sus hijos y las otras novias que tenía para estar con ella, que también era una alta ejecutiva, brillante y guapa.

Mientras levantaba la propaganda de los supermercados de la entrada de la casa, Vi sonreía con la cara enrojecida, feliz de estar con el alto ejecutivo, con el que viajaba a Europa para las cosas del trabajo, con el que se besó en el puente de Londres bajo la lluvia.

En el Winamp estaba “Emocional Rescue” de los Rolling Stones y yo marcaba a la casa de Vi cuando el alto ejecutivo se levantó de la cama para meterse a bañar, mientras ella le seguía con la vista esperanzada en que todo iba a estar bien.

En el instante que me conecté a la Internet para leer aquel mensaje que pedía que estuviera ahí porque ella necesitaba hablar conmigo, el alto ejecutivo comparaba el cuerpo de Vi con el de su otra novia, una alemana que la misma empresa había traído a trabajar a México. “Su piel está más firme” le decía a Vi mientras se ponía una corbata en el espejo y mientras yo aguardaba por ella en el Internet.

Yo abría una cerveza y ponía un disco de Los Smiths cuando el alto ejecutivo dejó a Vi con su rostro apagado en la esquina donde se pone la señora que vende tamales cerca de la entrada del metro y no en la puerta de su casa porque la calle era sentido contrario y "que flojera dar la vuelta a la manzana".

Estaba por desconectarme de Internet cuando, al mismo tiempo, llamaron por teléfono, y aparecieron los mensajes de una muchacha desconocida llamada Jana y el de Vi, parpadeando en la pantalla de la laptop.

Al teléfono, unos amigos sonsacándome para irnos a emborrachar, en el mensaje de Vi un “Marco, me siento muy mal” y en el de Jana, una esperanza, un escape de las parrandas sin sentido y la tensión que me provocaba la situación de Vi.

Ese día comenzó mi odio a los celulares, y mi aprecio por las palabras escritas. Los mensajes en un celular se diluyen nada más colgar. Las palabras escritas permanecen, Hablan al corazón y no al oído, como aquel mensaje que decía “hola, soy Jana, soy checa, leí el cuento que ha publicado en Internet” que me ayudó a escapar semanas después.

¡Por favor no me ames! Parte
¡Por Favor no me ames! 2
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Diario de viaje 2: El ángel de la caja 7
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Viaje ácido de alguien que no vio el final de la fea más bella

sábado, mayo 17, 2008

¡Por Favor no me ames! Parte II


Cuando desperté aquella mañana en el hotel, Vi estaba frente a mi en ropa interior sonriendo con mi mini-disc en la mano y los auriculares puestos. El sonido estaba tan alto que pude distinguir “María” el último éxito que tuvo Blondie al final de los 90´s.

Me incorporé y ella me empujó con las manos para que volviera a acostarme y se puso a cantar la canción bailoteando. Me dio risa. Esa era la Vi que conocí y la que me gustaría que volviera.

Repetía la letra con dificultad haciendo sonidos cuando desconocía lo que seguía mientras una línea de luz llena de polvo cruzaba su rostro hacia una pared en el fondo.

“Oooh don't you wanna take her?
Wanna' make her all your own?”

(No la quieres tomar?
¿Quieres hacerla tuya?) Repetía aunque esa parte de la canción ya había. Yo, sonriendo le lancé la almohada que estaba a mi lado y ella la esquivó con facilidad para saltar sobre mi estomago.

“Maria

You've gotta see her
Go insane and out of your mind

Latina
Ave Maria…”

Un día antes estaba llorando pidiendo que no me enamorara de ella y ahora parecía que hubiera retornado a la preparatoria, cuando a los dos no nos importaba el trabajo, ni las tareas ni esa sensación de soledad que está sentada al lado en la silla del trabajo, de la mesa, del autobús.

Yo miraba su rostro cantando para recordarlo así cuando me fuera, porque me iba a ir de México para hacer lo que me había pedido y no terminar enamorado de ella. Quise recordar cada espacio de su boca y sus ojos abiertos, que me dejaban ver a la Vi que era, que es cuando todos sus fantasmas quedan atrás. Esa Vi tendría que iluminar mi mente en los tiempos difíciles que se vendrían cuando me fuera a aquel país donde hablan inglés…

La canción terminó y quitándose los audífonos se acostó sobre mi pecho mirándome.

“La próxima vez trae otros audífonos para mi y escuchamos juntos” dijo poniendo un dedo sobre mi barbilla.

No iba a haber otra próxima vez porque me iba a ir, pero no quise echar a perder el momento. Esa mañana no salimos. El único paisaje que quería recordar de nuestro último viaje juntos era el suyo. Sin fotos ni nada, sólo una luz en mis recuerdos…

Vídeo subido al youtube por adrenalinika




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¡Por favor no me ames! Parte I
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sábado, mayo 10, 2008

Incredimazing: sitio social de fotografías asombrosas














Imágenes asombrosas como ésta, subida por pdandforth, pueden encontrarse en Incredimazing, una red social enfocada solamente a fotos increíbles. el tip me ha llegado, como muchos buenos tips, desde mi subscripción al feed de La Brújula Verde.

Otro ejemplo de lo que puede encontrarse en Incredimazing es esta foto de una curiosa protesta estudiantil en algún país asiático (¿Japón?) subida por Alexis.

jueves, mayo 08, 2008

¿Qué quieren decir las mujeres cuando dicen....?












En el blog Conversaciones de Café, su autora revela lo que en realidad las mujeres quieren decir con algunas fraes. Vale la pena visitar su blog, que es muy popular, donde la autora escribe sobre diversaso temas.

Pero regresando al tema de lo que en realidad quieren decir las mujeres, he dejado comentario sobre el tema. La nota en referencia puede ser leída aquí y mi comentario es el siguiente:

"Laclau este post es interesante. No porque sea un breve diccionario de lo que una mujer piensa en realidad o de cómo interpretarlo. Sino porque establece las grandes diferencias que hombres y mujeres tenemos al escuchar. Los hombres nada más escuchamos palabras... las mujeres escuchan con todos los sentidos. Es decir, escuchan los gestos, las formas de actuar, etc. El hombre es mucho menos activo para escuchar y por lo tanto para convivir. Por eso pocas veces sabemos qué quiere o qué está sintiendo una mujer, porque solamente comprendemos palabras, no el interior, la esencia de lo que una mujer nos está diciendo agritos...sin decir una palabra..."

viernes, mayo 02, 2008

El hombre ideal...¿Según las mujeres o GQ Magazine?


Mi amiga colombiana Sonia, envía vía Facebook un curioso anuncio de la revista GQ que expone lo que es el hombre ideal. Aunque no aclara si es el hombre ideal para las mujeres o para la revista, porque, como se sabe, lo que las mujeres piensan es un misterio... para los hombres... :)

viernes, abril 11, 2008

Mujeres que viajan solas 3: El misterio de las Sirenas














Entre los pobladores de las islas del Caribe, y entre los marineros de rostros marcados por la sal y el viento, existe una antigüa leyenda acerca de una isla misteriosa que da refugio a las sirenas que se esconden en el mar.

La leyenda dice que es en esta isla donde nacieron las sirenas. Estos seres míticos, seducían con sus cantos a los marineros, a quienes atraían al mar para luego hundir sus barcos. Pero también dice la leyenda que había sirenas amistosas, que guiaban a los barcos para evitar que chocaran contra rocas y arrecifes escondidos en el mar…Se dice que las sirenas son un mito, pero los isleños dicen que, si uno se levanta temprano, justo en el momento en que el cielo deja de ser negro para inundarse de un anaranjado oscuro, uno puede ir al Punto de las Ballenas y ver a las sirenas recostadas sobre las rocas, con sus cabellos revoloteando en la brisa, mientras lavan sus colas de pescado que brillan doradas al contacto con los primeros rayos del sol...

¿Qué lugar es este? Este es uno de los destinos que una mujer debe visitar, según la viajera Elizabeth Elizondo, …¿Cuáles son otros lugares recomendados para que las mujeres viajen?
En este episodio de Pasajeros con Destino te contamos los sitios, los lugares esenciales y seguros que una mujer viajera disfrutará, convirtiendo la expedición en una experiencia de vida inolvidable. (Descarga el odcast dando click a la imagen de abajo)





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Ligas interesantes:
  • El sitio de Stephanie Elizondo
    En esta página podrás leer los relatos de viaje de una viajera y escritora que busca alentar a las mujeres para que viajen.
Notas Relacionadas:

Mujeres que viajan solas 1: el caso de la muchacha china de Lisboa

Mujeres que viajan solas II: el caso de la muchacha canadiense de Frankfurt

miércoles, abril 09, 2008

Nota de Viaje 5: cervezas, café y la Scarborough Fair






Llego de lavar mi ropa y revisar mi correo electrónico en la biblioteca pública en una ciudad de un país que habla inglés, una tarde nevada de principios de 2000. Comparto el departamento con otro mexicano y una norteamericana muy jóvenes que son pareja. Ella, de unos 18 años, se ha ido a una ciudad al norte a visitar a su familia, y mi compañero mexicano, aprovechando la ocasión, ha llevado a 4 muchachas rubias, que son meseras de un restaurante del freeway 326, a otro muchacho rubio y a un afroamericano. Bailan y se manosean unos a otros mientras paso con mi canasto de ropa doblada. En el aire bailan el olor a marihuana y los gritos a todo volumen de un cantante de hip-hop.

Mi plan era mirar un poco de TV y dormir porque esa era mi noche de descanso del gran almacén donde descargo traileres en este país que habla inglés. Pero me doy cuenta que no podré perpetrar mi malévolo plan, dado que, como veo que se besan el afroamericano y la muchacha rubia, sospecho que la fiesta no terminará pronto.

Dejo mi ropa en mi cuarto y voy hacia el refrigerador por una cerveza esquivando a las parejas que bailan. El mexicano con el que comparto el departamento y que no tiene más de 20 años, baila con dos de las casi adolescentes rubias y me saluda con la vista mientras besa a una. En el refrigerador descubro que mis cervezas ya han sido consumidas, pero hay de otra marca y me tomo la libertad de agarrar una.

El afroamericano me hace la seña de salud con su mano que tiene una de las cervezas que yo compré. Le devuelvo el gesto. En mí cuarto, cierro la puerta y me siento en la alfombra a tomar la cerveza y mirar la televisión con el botón de "silencio" puesto, ya que es inútil intentar escuchar el sonido de la televisión, dado los gritos del cantante de hip-hop.

Me quedo dormido mirando un programa de concursos del que no entiendo nada, pero en el que sale concursando una muchacha de cabello lacio y negro que me gusta. No sé cuánto tiempo permanecí dormido cuando una música celestial me despierta. El hip-hop ha dejado de escucharse, y lo que domina el aire es la voz dulce de una mujer que canta el clásico de Simon y Garfunkel, Scarborough Fair

El sonido parece tomar mis manos y levantarme. Como si de un ser invisible se tratara, la puerta de mi puerta se abre y veo a una de las muchachas rubias, cantando con la mirada pérdida en algún lugar de sus recuerdos, mientras su rostro se ilumina con las luces que penden del techo. Todo está oscuro y los demás no están ahí. Las luces rojas del reproductor de CDs parecen sonreir.

"Are you going to Scarborough Fair? Parsley, sage, rosemary, and thyme.
Remember me to one who lives there, she once was a true love of mine..."canta la niña rubia y sus ojos se encienden e iluminan los míos. Estoy hipnotizado.





vídeo cortesía de wendygillissen

" Tell her to find me an acre of land.
Parsley, sage, rosemary, and thyme.
Between the salt water and the sea strands.
Then she'll be a true love of mine..." continúa cantando la muchacha que ignora mi presencia y que tiene sus manos en el pecho.

No estoy seguro si es un sueño, pero me siento entre nubes. Lejos del camión lleno de cajas que parece un congelador, lejos de la ansiedad que me provocan las patrullas que aparecen por las calles de la ciudad, lejos de los drogadictos de la Cotton street, lejos de la aspiradora de alfombras de la tienda de electrónicos en el freeway 326. Lejos de la soledad que sonríe todas las madrugas dentro de mi pecho.

" Are you going to Scarborough Fair? Parsley, sage, rosemary, and thyme.
Remember me to one who lives there, she once was a true love of mine..." sigue cantando bajito y dulce la muchacha, con sus manos exendidas hacia algún lugar en su mente.

Y entonces, del baño sale el afroamericano sonriendo y abrazando a la muchacha. Diciéndole algo en inglés y tocándole el trasero con ambas manos. En ese instante suena mi celular y despierto: por la época de navidades hay un camión extra y tengo que presentarme a trabajar en aquel gran almacén. Con el sonido del teléfono los dos novios se vuelven y me miran. Sonrío y regreso a mi cuarto acompañado otra vez por la voz de un cantante de Hip-hop. Apenas tengo tiempo de ponerme una chaqueta de invierno, mi gorrito y salir corriendo para comprar un café en el Starbucks del freeway 326 y despertar para irme a trabajar descargando el camión, pero sobre todo para despertar de este sueño que me dio una alegría, una noche nevada de invierno en un país que habla inglés...





Vídeo cortesía de Alpet07 :)

Entradas relacionadas:


Diario de viaje 1: La prostituta de la calle Mobberly


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Diario de viaje 3: Fantasmas de Viena


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¿Por qué Diana de Gales amaba al príncipe Carlos?

Viaje ácido de alguien que no vio el final de la fea más bella

Mujeres que viajan solas II: el caso de la muchacha canadiense de Frankfurt














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Ella se rehusó a viajar en el compartimiento del tren con los coreanos. Prefirió quedarse en el pasillo. La conocí en el anden del tren que iba de Frankfurt a Praga. El anden estaba oscuro y, como yo, ella estaba despistada y no sabía si ese era el tren correcto.

No sé ni de qué país era, pero hablaba inglés y caminó conmigo por aquel anden oscuro donde por fin encontramos un boletero que dijo que si, que ese vagón era el que nos tocaba. Su rostro brillaba y estaba un poco asustada. Y cuando subimos al tren, todos los compartimientos estaban ocupados, salvo uno donde viajaban 4 coreanos.

Ella los vio y luego me dijo que prefería esperar por un mejor lugar en otra parte del tren. Media hora después, cuando llegó el de los boletos gritando “passport control” miré y ella continuaba en el pasillo, observando por la ventanilla el caer de la tarde alemana, escuchando algo en su Ipod. En su mochila, apenas visible, estaba pegada un aestampa de la bandera de Canadá y su rostro brillaba…

¿Es seguro para una mujer viajar sola por Europa? ¿Qué se puede encontrar una muchacha viajando de mochila? En este episodio número 7 de pasajeros con destino continuamos hablando sobre lo que puede esperar una mujer si viaja sola por Europa… y en esta ocasión Karol, una muchacha de 22 años, nos plática su experiencia viajando de mochila, con una amiga por el viejo continente. Nos cuenta cuánto le costó el viaje, las anécdotas que le ocurrieron y sobre todo nos dice si, para ella, fue seguro viajar sola por el viejo continente.

Mujeres que viajan solas 1: el caso de la muchacha china de Lisboa

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Espero en el andén a que llegue la hora de salir de regreso para España. Pasé todo el día caminando por Lisboa. Subí al elevador de Santa Justa y admiré la ciudad, caminé por la calle do comercio y estoy cansado…

Y ahora espero en el andén de la estación. No quería, pero tuve que pagar por una cama. Quería ahorrar unos euros, pero no pude. Y ahora veo que es una ventaja el coche-cama. Podré descansar y dormir a pierna suelta.

Cuando quedan apenas unos minutos subo a mi compartimiento. Hay tres chinos que me miran y una muchacha china que ve hacia el piso. El chino de mayor edad me dice en inglés que lo disculpe por las inconveniencias.

¿Qué inconveniencias? Preguntó sin entender. Y el chino voltea y mira a la muchacha que está sentada sobre la cama.

“Quizás le moleste que ella viaje con nosotros” Miro a la muchacha que sigue con su vista en el piso. Parece avergonzada y tiene las manos sobre su regazo.

Miro a los chinos que también parecen apenados y sonrío. No tengo problema, no tengo ningún problema de que ella viaje también en el cuarto.

Los chinos sonríen aliviados y el mayor, que parece ser el padre, me explica que no era su intención molestarme con ella en el compartimiento, pero son cinco, 4 hombres y la muchacha y qno desean que ella viaje sola allá, en donde están los asientos normales.

Los veo de verdad preocupados por ello y trato de entender lo que no puedo. Las diferencias culturales que escapan a la comprensión humana… pienso rápido en la situación, los veo, la miro a ella ahí, apenas iluminada por un suave rayo de sol que entra por la ventanilla del tren y, pese a mi deseo de dormir largamente esa noche tiro sin darme tiempo de dudar que ….bien, si lo desean yo puedo tomar el asiento y ellos pueden viajar juntos en el compartimiento.

Sus caras se iluminan y aunque dicen “no no , no podemos aceptar eso”, terminan diciendo que si. Me sorprende lo importante que es para ellos. El de los boletos, un señor español se pone sus moños y dice que ese cambio es muy irregular y que no es posible y mientras alega con los chinos en inglés me suelta en español “no sea tonto, váyase acostado, que se jodan estos chinos…” pero termino convenciéndole.

Ya con el tren en marcha, uno de los chinos me busca en mi lugar del vagón de asientos. Me pide que vaya al compartimiento. “¿Ahora qué pasa? Pienso, pero voy. Ahí, me dan las gracias otra vez y la muchacha china, por fin, levanta su rostro, me agradece en inglés y los chinos me dan unos dulces.

De regreso en mi asiento traigo una sonrisa que no comprende el tipo que viaja frente a mí. No podré estirar las piernas en la noche, pero llevo unos dulces y 20 euros extra para almorzar nada más que llegue a Madrid…

lunes, abril 09, 2007

Mujer Viajando Sola en el Tren Nocturno de Lisboa a Madrid



Podcast aquí




Espero en el andén a que llegue la hora de salir de regreso para España. Pasé todo el día caminando por Lisboa. Subí al elevador de Santa Justa y admiré la ciudad, caminé por la calle do comercio y estoy cansado…

Y ahora espero en el andén de la estación. No quería, pero tuve que pagar por una cama. Quería ahorrar unos euros, pero no pude. Y ahora veo que es una ventaja el coche-cama. Podré descansar y dormir a pierna suelta.

Cuando quedan apenas unos minutos subo a mi compartimiento. Hay tres chinos que me miran y una muchacha china que ve hacia el piso. El chino de mayor edad me dice en inglés que lo disculpe por las inconveniencias.

¿Qué inconveniencias? Preguntó sin entender. Y el chino voltea y mira a la muchacha que está sentada sobre la cama.

“Quizás le moleste que ella viaje con nosotros” Miro a la muchacha que sigue con su vista en el piso. Parece avergonzada y tiene las manos sobre su regazo.

Miro a los chinos que también parecen apenados y sonrío. No tengo problema, no tengo ningún problema de que ella viaje también en el cuarto.

Los chinos sonríen aliviados y el mayor, que parece ser el padre, me explica que no era su intención molestarme con ella en el compartimiento, pero son cinco, 4 hombres y la muchacha y qno desean que ella viaje sola allá, en donde están los asientos normales.

Los veo de verdad preocupados por ello y trato de entender lo que no puedo. Las diferencias culturales que escapan a la comprensión humana… pienso rápido en la situación, los veo, la miro a ella ahí, apenas iluminada por un suave rayo de sol que entra por la ventanilla del tren y, pese a mi deseo de dormir largamente esa noche tiro sin darme tiempo de dudar que ….bien, si lo desean yo puedo tomar el asiento y ellos pueden viajar juntos en el compartimiento.

Sus caras se iluminan y aunque dicen “no no , no podemos aceptar eso”, terminan diciendo que si. Me sorprende lo importante que es para ellos. El de los boletos, un señor español se pone sus moños y dice que ese cambio es muy irregular y que no es posible y mientras alega con los chinos en inglés me suelta en español “no sea tonto, váyase acostado, que se jodan estos chinos…” pero termino convenciéndole.

Ya con el tren en marcha, uno de los chinos me busca en mi lugar del vagón de asientos. Me pide que vaya al compartimiento. “¿Ahora qué pasa? Pienso, pero voy. Ahí, me dan las gracias otra vez y la muchacha china, por fin, levanta su rostro, me agradece en inglés y los chinos me dan unos dulces.

De regreso en mi asiento traigo una sonrisa que no comprende el tipo que viaja frente a mí. No podré estirar las piernas en la noche, pero llevo unos dulces y 20 euros extra para almorzar nada más que llegue a Madrid…




















Frente al Elevador de Santa Justa, en la hermosa Lisboa...