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sábado, abril 04, 2009

"Lo que me nutre me destruye" el drama de la obesidad...


"Lo que me nutre me destruye..."
- Angelina Jolie

El mundo puede perdonar que alguien engañe a su esposa y tenga una o varias novias. Incluso esas novias pueden perdonarle al tipo que tenga esposa. También se perdonan las mentiras, por ejemplo, de los políticos. Se perdona que un banquero se robe millones de dólares, que alguien se drogue. Se perdona que alguien use esteroides para alcanzar éxito o para lucir bien. En lo único que el mundo ha hecho caso a Jesucristo ha sido en perdonar. Todo se perdona, menos el hecho de que alguien sea obeso.

Ser obeso es la letra escarlata del siglo XXI. Determina las posibilidades laborales y muchas veces las posibilidades sentimentales y convierte a quienes padecen obesidad en el blanco fácil de bromas, escarnios y esa maldad expresada en sonrisas y sarcasmos.

Por ello no debe extrañar lo que publica el diario español "El País", acerca de las llamadas princesas de internet "Ana y Mía", forma como se reconocen a través de blogs y redes sociales, cientos (¿quizás miles o millones?) de adolescentes cuya obsesión es tener el menor número de kilos posible practicando la anorexia o la bulimia.

Existen diversos estudios sobre el fenómeno. Uno de ellos, de Juan Manuel Mancilla Dí­az, profesor de la Facultad de Estudios Superiores (FES) que explica que un porcentaje de estos trastornos alimenticios son hereditarios. No transmitidos por los génes, sino por el "ambiente psicológico" de quienes los padecen. Por ejemplo, que sus padres o familiares hayan experimentado estas enfermedades.

Aunque desconozco si existen estudios que relacionen los trastornos alimenticios con el modelo de "belleza" que presentan algunos medios masivos como el cine o la televisión, es lógico pensar que no ayuda mucho el hecho de que se muestren, como pautas a seguir, los cuerpos de actrices o modelos famosas como Angelina Jolie.

Esta última, casada con Brad Pitt ( prototipo de príncipe azul para las adolescentes), se tatuó en el abdomen la frase: "Quod me nutrit me destruit "[lo que me nutre me destruye, en latín]. Incluso, la actriz hizo una sesión fotográfica donde se presume este tatuje.

No es de condenar que alguien quiera lucir bien de acuerdo a misteriosas pautas establecidas por algún fenómeno social... no se puede criticar que alguien quiera escapar del peor defecto (la obesidad) que una persona puede tener en este siglo que muchas veces define lo que somos por la imagen . Lo que está mal es que esa imagen que queremos de nosotros mismos vaya en contra de las exigencias biológicas de nuestro cuerpo. Y que pensemos que dicha imagen va a transformar nuestra realidad. Y sobre todo, está mal esa soledad que provoca creerse tan lejos del modelo ideal de belleza.

De alguna forma, esas "princesas de Internet" son en realidad princesas de la soledad...

martes, marzo 25, 2008

Diario de Viaje 3: Fantasmas de Viena











Sentía el corazón destrozado un invierno de hace unos años cuando deambulaba por una calle solitaria de Viena, mientras la nieve ensuciaba aún más la chaqueta que había comprado a una vietnamita en un mercado público de una ciudad eslava semanas atrás. Llevaba dos días sin hablar con nadie.

Me sentía cansado y con hambre. Eran las tres de la tarde pero ya estaba muy oscuro, casi de noche y entré a un supermercado llamado Billa tratando de encontrar algo de comer que me costara no más dos euros.

Encuentro unos bocadillos a dos euros, compro uno y me quedo a comerlo justo en la entrada para evitar el frío. Entonces me doy cuenta que ahí se encuentra también una muchacha austriaca, de unos 25 años, con un gorrito de colores y un bocadillo como el mío atrapado entre sus manos enguantadas. Me mira y luego mira mi bocadillo. Sonríe y pregunta algo en alemán. Sus mejillas estaban salpicadas de rojo por el frío y sus ojos azules buscaban mi respuesta como lo haría una niña.

Le pregunto en inglés si habla inglés. Ella arquea las cejas sonriendo y vuelve a decir algo en alemán. Yo sonrío porque no entiendo nada y ella me codea sonriendo y diciendo algo en alemán creyendo que he entendido la broma. Tengo dos días sin hablar con nadie, salvo con la malhumorada recepcionista de un hostal en las afueras de la ciudad y la primera persona que encuentro para comentar algo, decir algo, no habla ni español ni inglés. Qué pena. Con esperanza pregunto "¿español? English?. Mi rostro debe parecer desesperado pues ella deja de sonreír y me mira con seriedad, como si tratara de descifrar quién soy y por qué hablo así.

Cuando has pasado tiempo sin hablar con alguien, en español o cualquier otro idioma, se genera una especie de ansiedad por comunicarse... por sentir que no eres un fantasma que va por ahí en las calles y que puedes escuchar y ser escuchado... aparece una necesidad por sentirse una persona, un ser humano como los demás.


- Hola, soy Marco, I am Mexican, ja som mexikan, je suis Mexicain... me quiero ir a Praga, tengo dos días sin hablar con nadie...
I like Viena too much, Vienaje krasne,Vienne est une très belle ville...

Las señas, los gestos con las manos y el rostro no eran suficientes para decir tantas cosas que quería. Y ahí estaba ella, queriendo comunicar y yo queriendo comunicar pero en idiomas distintos y eso me hacía un extraño, una persona indescifrable de la cual hay que tomar distancia, precaución. Por eso, ella, forzando una sonrisa, se dio la vuelta y salió del Billa para perderse en las finas lágrimas de nieve que maquillaban el hermoso rostro de Viena.

Miré a las personas que entraban y salían del Billa. Turcos, asiáticos, austriacos. Y algo se encendió en mi corazón. Alguien, quizás, hablaría mi idioma más tarde... mañana, algún día. Sonreí y guardando el bocadillo en la chaqueta salí a las calles blancas de Viena, con un rumbo distinto al de la muchacha que no hablaba español. Con mi corazón todavía en pedazos, pero iluminado por una ilusión. :)

lunes, marzo 03, 2008

"Todo lo que me ALIMENTA me DESTRUYE" El blog que promueve la bulimia y la anorexia


En una entrada anterior, expusimos el caso de un blog mexicano cuyo objetivo es "apoyar" a las mujeres para que usen la bulimia y la anorexia, con el propósito de parecerse a la "supermodelo" de la foto de abajo. En dicho blog, cuyo lema es "Todo lo que me ALIMENTA me DESTRUYE", se expone la siguiente tabla del supuesto peso que debe tener una mujer, de acuerdo a su estatura. Como podrán ver, lo que esta tabla propone es espeluznante, pues tratar de respetar esta tabla podría llevar a afectar la salud de las personas que se propusieran respetarla. No por nada, la semana de la moda de Madrid y el Reino Unido ya han prohibido la presencia de modelos anorexicas en las pasarellas... sin embargo, el mensaje del mundo en general es que lucir de esta forma es lo socialmente bueno y aceptable, con las consecuencias muchas veces trágicas que esto conlleva.

Tabal de estatura y peso ideal según el blog de la anorexia:

1.50 --> 38
1.53 --> 39

1.54 --> 40

1.55 --> 41

1.58 --> 42
1.60 --> 44
1.63 --> 45

1.65 --> 46

1.68 --> 47

1.70 --> 48
1.73 --> 49

1.75 --> 50

1.78 --> 51

1.80 --> 52





¿Qué siente una persona para maltratarse físicamente y lucir como lo que una parte de la sociedad considera aceptable? No por nada, la imagen que representa el blog del que estamos hablando es la de un ojo llorando:




Nota: no expongo la dirección del blog del cual estoy hablando porque no quiero promoverlo.

viernes, mayo 25, 2007

Por favor virgencita, ayúdanos



En casa de mi mamá llevaron una imagen de la Virgen de Guadalupe para rezar. Mi estancia en la casa fue algo incómoda por ese hecho. Pero me hice útil cuidando al perrito para que no anduviera por ahí ladrando. Entonces llegó la mujer "encargada" de la imagen de la virgen y al verme en el cuarto del fondo, mirando la televisión con el volumen hasta abajo, se acercó y me dijo que "como el hombre de la casa debía guiar el rosario". Evidentemente mi respuesta fue no. Lo dije amablemente y con una sonrisa. Esa forma amable de mandar a la goma que se usa con los que se acercan a uno para ofrecer tarjetas de crédito en los centros comerciales.

La mujer fue muy insistente, pero me mantuve firme. No iba a cambiar esos rezos por "My name is Earl". La mujer por fin se rindió, pero cuál sería mi sorpresa que, antes de iniciar el rosario, la mujer dijo que era algo "muy extraño que el hombre de la casa no quiera guiar los rezos. En cada casa que la virgen había visitado (sic), el hombre había participado dirigiendo el rosario".

Las demás señoras que estaban ahí (dos eran más bien mujeres jóvenes de unos veinti tantos) voltearon a verme con cara de "qué poca madre". Pero yo seguí viendo la televisión, con el perrito acostado a mis pies bien aburrido...

Mi mamá dice que no tengo fe. Y es cierto. No creo en la virgen. Pienso que si la virgen de verdad quisiera a México y si de verdad los mexicanos fuéramos muy católicos y espirituales, el país no estaría como está: con tanta violencia, corrupción e impunidad. Sin embargo, sé que no puedo entrar en plémicas y pelearme con mi mamá, mis amigos, mi familia que ve en la virgen de Guadalupe la posibilidad de un mundo mejor.

Y todo eso está bien. Y yo seguiré solitario y con un corazón sin fe. Pero hay algo que nadie, ni siquiera la virgencita, puede negar que está mal: una de las frases del rosario aquel pedía que se perdonaran a "los representantes de Dios en la tierra, los sacerdotes, porque al final, también eran hombres y cometían errores". En lo personal, uno puede perdonarlos, pero la ley no puede perdonar a los pederastas, sean sacerdotes o no, o a aquellos altos miembros del clero que hacen tranzas con los políticos corruptos de México, o a los que aceptan dinero del narco, que luego se vuelve limpio "para gloria del señor". Si existes virgencita, por lo menos concédenos este deseo a nosotros los mexicanos, y que se castigue a los que usan tu nombre para perjudicar a otras personas...te lo pedimos nosotros los mexicanos que creemos en ti y que nos congregamos para rezarte, como aquella noche de hace tres días en la casa de mi mamá...

lunes, abril 09, 2007

Mujer Viajando Sola en el Tren Nocturno de Lisboa a Madrid



Podcast aquí




Espero en el andén a que llegue la hora de salir de regreso para España. Pasé todo el día caminando por Lisboa. Subí al elevador de Santa Justa y admiré la ciudad, caminé por la calle do comercio y estoy cansado…

Y ahora espero en el andén de la estación. No quería, pero tuve que pagar por una cama. Quería ahorrar unos euros, pero no pude. Y ahora veo que es una ventaja el coche-cama. Podré descansar y dormir a pierna suelta.

Cuando quedan apenas unos minutos subo a mi compartimiento. Hay tres chinos que me miran y una muchacha china que ve hacia el piso. El chino de mayor edad me dice en inglés que lo disculpe por las inconveniencias.

¿Qué inconveniencias? Preguntó sin entender. Y el chino voltea y mira a la muchacha que está sentada sobre la cama.

“Quizás le moleste que ella viaje con nosotros” Miro a la muchacha que sigue con su vista en el piso. Parece avergonzada y tiene las manos sobre su regazo.

Miro a los chinos que también parecen apenados y sonrío. No tengo problema, no tengo ningún problema de que ella viaje también en el cuarto.

Los chinos sonríen aliviados y el mayor, que parece ser el padre, me explica que no era su intención molestarme con ella en el compartimiento, pero son cinco, 4 hombres y la muchacha y qno desean que ella viaje sola allá, en donde están los asientos normales.

Los veo de verdad preocupados por ello y trato de entender lo que no puedo. Las diferencias culturales que escapan a la comprensión humana… pienso rápido en la situación, los veo, la miro a ella ahí, apenas iluminada por un suave rayo de sol que entra por la ventanilla del tren y, pese a mi deseo de dormir largamente esa noche tiro sin darme tiempo de dudar que ….bien, si lo desean yo puedo tomar el asiento y ellos pueden viajar juntos en el compartimiento.

Sus caras se iluminan y aunque dicen “no no , no podemos aceptar eso”, terminan diciendo que si. Me sorprende lo importante que es para ellos. El de los boletos, un señor español se pone sus moños y dice que ese cambio es muy irregular y que no es posible y mientras alega con los chinos en inglés me suelta en español “no sea tonto, váyase acostado, que se jodan estos chinos…” pero termino convenciéndole.

Ya con el tren en marcha, uno de los chinos me busca en mi lugar del vagón de asientos. Me pide que vaya al compartimiento. “¿Ahora qué pasa? Pienso, pero voy. Ahí, me dan las gracias otra vez y la muchacha china, por fin, levanta su rostro, me agradece en inglés y los chinos me dan unos dulces.

De regreso en mi asiento traigo una sonrisa que no comprende el tipo que viaja frente a mí. No podré estirar las piernas en la noche, pero llevo unos dulces y 20 euros extra para almorzar nada más que llegue a Madrid…




















Frente al Elevador de Santa Justa, en la hermosa Lisboa...