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sábado, mayo 24, 2008

¿Nuestra sociedad ahoga las posibilidades de amar?

"Una sociedad que no multiplica las ocasiones de ahogar (el amor), es ya mejor que la que siembra el odio, pero ni siquiera la más perfecta engendraría todavía el amor, que sigue siendo un asunto pirvado, de ser humano a ser humano…"

- Andre Bazin, ¿Que es el cine? editorial Rial, Madrid 1966










Andre Bazin es un teórico del cine, pero esta frase trasciende el ámbito del séptimo arte. México, por ejemplo, es una sociedad que multiplica las ocasiones de ahogar el amor. Lo hace porque, pese a que el mexicano suele hacer bromas y sonreir y "tener humor", la comunicación real, el escuchar a la otra persona es por lo general muy difícil por no decir imposible, porque muchas personas tienen un temor a ser comprendidos y eventualmente rechazados. Y por otro lado, si algo ha existido en México, a veces en la superficie y a veces debajo de ella es el odio. Nada más hay que recordad la época de elecciones para verificar el profundo odio que existe en el país.

Y este odio podría ser tolerado si no multiplicaramos las posibilidades de ahogar el amor, pero lo hacemos, cada día, cada momento, cuando no sabemos cómo comunicar y cuando no escuchamos. Y a veces aún intentándolo... y por esta condición, por negar las posibilidades del amor fue que busqué alejarme de Vi...





Video subido al youtube por clicheddisaster

Las palabras escritas son mejores que el teléfono celular
¡Por favor no me ames! Parte
¡Por Favor no me ames! 2

Diario de viaje 1: La prostituta de la calle Mobberly
Diario de viaje 2: El ángel de la caja 7
Diario de viaje 3: Fantasmas de Viena
Diario de viaje 4: "No sé quién eres... pero estoy contigo... I´m with you..."
Diario de viaje 5: Cerveza, Café y la Scarborough Fair
Diario de viaje 6: Cantando bajo la lluvia

Diario de viaje 7: Sólo los niños se niegan a vivir sin amor...
Diario de viaje 8: Esperanza en La Habana
Diario de viaje 9: ¿Crece la Intolerancia en europa?
¿Es necesario soñar?
¿Por qué Diana de Gales amaba al príncipe Carlos?

Las palabras escritas son mejores que el teléfono celular

Me quedé viendo los créditos de la película. Lo único que quería saber era el nombre del compositor de la música. Eso determinó el giro que daría mi vida los cuatro siguientes años, porque en el ruido del cine, no pude contestar la llamada que Vi me hacía al celular desde su oficina en la Ciudad de México.

Eran tres llamadas pérdidas desde su número y aunque las devolví nada más salir del cine, ella no contestó. Estaban espaciadas en el lapso de media hora. Si hubiera salido del cine nada más ver la escena final hubiera podido contestar. Pero la manía de ver los créditos de la música para bajarme el disco de Internet impidió que respondiera a Vi. Sentía que no haber respondido tendría alguna consecuencia, porque Vi nunca nunca nunca me llamaba desde su oficina a mi celular.

No lo sabía, pero mientras iba en el autobús a mi casa, con el celular en la mano, por si acaso ella llamaba, Vi viajaba en el BMW de aquel “alto ejecutivo” hacia un motel de lujo en las afueras del D.F.

Cuando intenté llamar por tercera vez a su celular, mientras el autobús dejaba embarradas las luces de la ciudad en el vidrio de mi ventana, Vi estaba besándose con el alto ejecutivo, que era muy brillante y apuesto, según ella.

Al momento que entraba a la tienda por agua mineral, cerveza y pan, Vi respiraba el aliento del alto ejecutivo, que ahora si se iba a divorciar, que ahora si iba a dejar a su esposa, sus hijos y las otras novias que tenía para estar con ella, que también era una alta ejecutiva, brillante y guapa.

Mientras levantaba la propaganda de los supermercados de la entrada de la casa, Vi sonreía con la cara enrojecida, feliz de estar con el alto ejecutivo, con el que viajaba a Europa para las cosas del trabajo, con el que se besó en el puente de Londres bajo la lluvia.

En el Winamp estaba “Emocional Rescue” de los Rolling Stones y yo marcaba a la casa de Vi cuando el alto ejecutivo se levantó de la cama para meterse a bañar, mientras ella le seguía con la vista esperanzada en que todo iba a estar bien.

En el instante que me conecté a la Internet para leer aquel mensaje que pedía que estuviera ahí porque ella necesitaba hablar conmigo, el alto ejecutivo comparaba el cuerpo de Vi con el de su otra novia, una alemana que la misma empresa había traído a trabajar a México. “Su piel está más firme” le decía a Vi mientras se ponía una corbata en el espejo y mientras yo aguardaba por ella en el Internet.

Yo abría una cerveza y ponía un disco de Los Smiths cuando el alto ejecutivo dejó a Vi con su rostro apagado en la esquina donde se pone la señora que vende tamales cerca de la entrada del metro y no en la puerta de su casa porque la calle era sentido contrario y "que flojera dar la vuelta a la manzana".

Estaba por desconectarme de Internet cuando, al mismo tiempo, llamaron por teléfono, y aparecieron los mensajes de una muchacha desconocida llamada Jana y el de Vi, parpadeando en la pantalla de la laptop.

Al teléfono, unos amigos sonsacándome para irnos a emborrachar, en el mensaje de Vi un “Marco, me siento muy mal” y en el de Jana, una esperanza, un escape de las parrandas sin sentido y la tensión que me provocaba la situación de Vi.

Ese día comenzó mi odio a los celulares, y mi aprecio por las palabras escritas. Los mensajes en un celular se diluyen nada más colgar. Las palabras escritas permanecen, Hablan al corazón y no al oído, como aquel mensaje que decía “hola, soy Jana, soy checa, leí el cuento que ha publicado en Internet” que me ayudó a escapar semanas después.

¡Por favor no me ames! Parte
¡Por Favor no me ames! 2
Diario de viaje 1: La prostituta de la calle Mobberly
Diario de viaje 2: El ángel de la caja 7
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Viaje ácido de alguien que no vio el final de la fea más bella

sábado, mayo 17, 2008

¡Por Favor no me ames! Parte II


Cuando desperté aquella mañana en el hotel, Vi estaba frente a mi en ropa interior sonriendo con mi mini-disc en la mano y los auriculares puestos. El sonido estaba tan alto que pude distinguir “María” el último éxito que tuvo Blondie al final de los 90´s.

Me incorporé y ella me empujó con las manos para que volviera a acostarme y se puso a cantar la canción bailoteando. Me dio risa. Esa era la Vi que conocí y la que me gustaría que volviera.

Repetía la letra con dificultad haciendo sonidos cuando desconocía lo que seguía mientras una línea de luz llena de polvo cruzaba su rostro hacia una pared en el fondo.

“Oooh don't you wanna take her?
Wanna' make her all your own?”

(No la quieres tomar?
¿Quieres hacerla tuya?) Repetía aunque esa parte de la canción ya había. Yo, sonriendo le lancé la almohada que estaba a mi lado y ella la esquivó con facilidad para saltar sobre mi estomago.

“Maria

You've gotta see her
Go insane and out of your mind

Latina
Ave Maria…”

Un día antes estaba llorando pidiendo que no me enamorara de ella y ahora parecía que hubiera retornado a la preparatoria, cuando a los dos no nos importaba el trabajo, ni las tareas ni esa sensación de soledad que está sentada al lado en la silla del trabajo, de la mesa, del autobús.

Yo miraba su rostro cantando para recordarlo así cuando me fuera, porque me iba a ir de México para hacer lo que me había pedido y no terminar enamorado de ella. Quise recordar cada espacio de su boca y sus ojos abiertos, que me dejaban ver a la Vi que era, que es cuando todos sus fantasmas quedan atrás. Esa Vi tendría que iluminar mi mente en los tiempos difíciles que se vendrían cuando me fuera a aquel país donde hablan inglés…

La canción terminó y quitándose los audífonos se acostó sobre mi pecho mirándome.

“La próxima vez trae otros audífonos para mi y escuchamos juntos” dijo poniendo un dedo sobre mi barbilla.

No iba a haber otra próxima vez porque me iba a ir, pero no quise echar a perder el momento. Esa mañana no salimos. El único paisaje que quería recordar de nuestro último viaje juntos era el suyo. Sin fotos ni nada, sólo una luz en mis recuerdos…

Vídeo subido al youtube por adrenalinika




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miércoles, mayo 14, 2008

Por favor no me ames

Me dijo que no la amara mientras lloraba recostada en la cama."No te enamores de mi" repetía. Yo la observaba intrigado desde el fondo de la habitación. ¿Qué haces ante una solicitud como esa? Yo me acerqué, le sonreí y le limpié las lágrimas con mi pañuelo. Ella sonrió también calmándose.

- Voy a la tienda ¿Quieres algo? - dije levantándome y Vi movió su rostro rojo de lágrimas diciendo que no.

Salí del cuarto de hotel y mi sonrisa se transformó en una mueca de confusión. No amaba a Vi. Pero era indudable que sentía una gran ternura hacia ella, y que me dolía que anduviera con tipos casados que la herían y abusaban de ella. Pero ¿qué hacer?
¿Se puede proteger a alguien de sí misma?

En lugar de ir a la tienda me metí a un bar a tomar algo en la barra. Pensando mientras el humo de cigarrillos y la música dance de los adolescentes que estaban ahí me acosaban. Pensé que tenía que irme de México, evitar enamorarme. Los hombres somos predecibles. Creemos que podemos proteger, defender. Nuesra arrogancia nos lleva a hacer esto y a confundir ese sentimiento de protección con amor. Además, Vi necesitaba que yo me fuera, debía darse cuenta que todo ese cariño filial que le tenía debía provenir también de quien ella amara, que hubiera alguien completo para ella y no un tipo que le daba sexo y el otro que la escuchaba y que quería protegerla. Yo también le estaba haciendo daño al estar ahí, al ser el refugio para evadir la desiluisión. Al regresar al hotel, ella estaba dormida. En la tele vendían no sé que poción mágica para reducir la cintura y Vi apretaba muy fuerte entre sus manos mi pañuelo. En mi lado de la cama, sobre la almohada, había una nota: "Gracias. TQM".

Apagué la tele y salí a sentarme a la terraza del hotel. Al fondo del pasillo, unos novios se besaban...

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