lunes, junio 29, 2009

Un perro somete a policias fuertemente armados

Hace unas horas. Juego con mi perro al fútbol (él el portero yo el que tira los penalties). De pronto, una camioneta con unos polis se detiene frente a mi casa. Nos ven retadores. Mi perro se lanza contra la cerca y les ladra como si en ello fuera su vida.

Uno de los polis que va en la parte trasera de la patrulla saca un arma "larga" y la muestra. Yo me acojono (como dicen en España) pero mi perro se enoja más y sigue ladrando rabiosamente. Parece que les dice "¡chinga tu madre puto!" y sigue ladre y ladre. Entonces, los polis comienzan a reír entre ellos de una forma burlona que enciende más a mi perro. Les parece gracioso que mi perrito, una mezcla de french y snauzer muy pequeñito, casi de juguete, se ponga bravo y se les enfrente.

Ver un "arma larga" no es agradable. Los policías mexicanos son, como la mayoría de los mexicanos, un poco torpes y dados a una cobardía que esconden en el machismo. Y eso es peligroso porque nos hace cometer tonterías. Se le dispara esa arma y quién sabe Dios dónde iremos a parar. No obstante, mientras el idiota aquel me muestra su metralleta, agarro fuerza inspirado en el coraje de mi perrito a quién parece valerle madres el peligro, y con las piernas temblando, me dirijo hacia el fondo del patio...regreso con un arma poderosísima para someter sus risas: un tarro de cerveza que levantó sobre mi cabeza para brindar a la salud de los policías y sus madres. Al verme, dejan de sonreir.

Mientras ellos andan de valientes buscando fantasmas (NARCOS, DELINCUENTES QUE SUS JEFES NO QUIEREN REALMENTE QUE ENCUENTREN) yo estoy emborrachándome a lo grande porque la tía que amo se besa con otro que no soy yo. Pinches policías, son unos gillipollas como yo. Y entonces, haciendo un gran escándalo se marchan dejando una línea negra en el asfalto. Mi perro deja de ladrar triunfante y yo doy un trago a mi cerveza, que se filtra por mi boca manchando mi camisa. Soy un jugador de fútbol levantando la Copa Libertadores y mi perro, un macho que sometió a cuatro idiotas escondidos detrás de un "arma larga"...

sábado, junio 27, 2009

"Yo le voy a los gringos"



Verano de 1984. Casa de mis abuelos. La televisión transmite una competencia de atletismo de los Juegos Olímpicos de Los Ángeles. En uno de los carriles está un gringo. En el último carril va un mexicano. Al lado de mi, una prima observa la competencia y luego dice en voz alta: "Yo le voy al de Estados Unidos".

Tengo unos 12 años pero volteo a ver a mi prima como si fuera un marido que escucha la confesión de infidelidad de su mujer. ¿Le va a Estados Unidos? ¿he escuchado bien...?

Respondo haciendo la pregunta estúpida: "¿Por qué?"

Ella responde: "Los norteamericanos son más guapos".

25 años después, me doy cuenta que las razones de mi prima son válidas en muchos campos de la actividad humana. La belleza física es determinante para muchas cosas. ¿A caso no hay gente que vota por el candidato más "guapo"? ¿Tom Cruise protagonizaría películas si no fuera guapo? Las que leen noticias en México ¿están ahí por su capacidad de lectura o porque están buenas?.

El problema con esta motivación relacionada con la belleza física es que, por lo general, los mexicanos somos feos desde el punto de vista mediático. Tanto hombres como mujeres. Estamos fritos en esa área y por eso quizás sea comprensible que lo "bello" nos deslumbre.

Si uno mira una telenovela mexicana, bien podría bajar el volumen y creer que, en realidad, es un programa de Estados Unidos. Esta es una declaración de principios mediática del reconocimiento de fealdad de los mexicanos: las posibilidades de belleza están relacionadas con lo gringo o con lo europeo. Por ello es comprensible que mi prima, 25 años después, siga considerándose una hincha de los gringos, con sus salvedades: son guapos, pero ¡ah cómo se ha vuelto un problema conseguir una visa!

miércoles, junio 24, 2009

Cómo combatir las pesadillas: la muchacha que se besaba en mi cuarto con alguien que no era yo...

Me ha ocurrido 3 veces en la última semana: sueño que la muchacha que quiero está en mi cuarto pero besándose en un sillón con alguien que no soy yo. El sueño me ha hecho despertar y quedarme contemplando el reloj despertador con sus números digitales rojos, diciendo siempre o las 3:00 o las 3:30 de la madrugada.

Y siempre enciendo la televisión buscando un motivo para quedarme despierto (una película, una serie) o una ayuda para lograr un sueño pesado (algún discurso del PAN o un Canal religioso).

Estas pesadillas refuerzan mi convicción de que los sueños no existen. Existen escenas lejanas que uno contempla como a través de una ventanilla, o como en una pantalla de cine, donde la felicidad es protagonizada por otros. Y somos felices cuando nos engañamos con la esperanza. Y no lo digo porque la muchacha que quiero esté - en mis sueños y en la realidad - besándose con otro que no soy yo, sino porque, como dijo Antonio Gramsci, el ser humano es lo que aspira a ser.

Quizás esto signifique que nunca estaremos contentos con lo que tenemos porque siempre queremos ser algo más... o quizás signifique que la felicidad radica en la búsqueda, pero no en el encuentro. En todo caso, yo no quiero tener pesadillas y prefiero soñar cosas buenas pese a que en la realidad la muchacha que quiero se besa con alguien que no soy yo ...

¿Cómo ducharse cuando se viaja de mochilero? Consejos prácticos

En un viaje que hice a París por tren desde Madrid, estaba preocupado en cómo luciría por la mañana, cuando mi hermosa amiga francesa acudiera a recogerme a la estación. Mi viaje iba a ser nocturno e iba a durar como 11 horas. Yo quería dar una buena impresión. Estar limpio y fresco como una lechuga. Sin duda, encontrar dónde ducharse es una de las mayores preocupaciones que se tienen cuando se viaja como mochilero.

Existen algunas “técnicas” para ponerse presentable y dar una buena imagen aunque lleves viajando 11 o más horas por ferrocarril.

La primera técnica la utilicé en un viaje que hice desde Brno (República Checa) hasta Nápoles (¡casi 24 horas de viaje!). Hice un trasbordo casi inmediato en la estación de Roma proveniente de Viena. Hacía un calor muy fuerte de verano. Cuando faltaba una hora para llegar Nápoles, en donde vería a mi bellisima (pronunciar en italiano por favor) amiga Valentina que me esperaba en los andenes, me levanté de mi asiento y entre al baño del tren. Llevaba mi toalla, un jabón y una muda de ropa. Hice lo que llamamos en México “baño vaquero”. Y me lavé el pecho, la espalda, el cuello, la cara, e incluso el cabello. Una muda de ropa, loción aquí y allá. Y “voilá”, cuando me encontré con Valentina estaba “radiante de limpio”. Y aquí entre nos, me dijo que le gustaba la loción. Esta técnica la usé otras veces. No sólo para encontrarme con amigas, sino simplemente para salir del tren fresco, limpio y listo para recorrer los pueblitos y ciudades que he tenido la fortuna de visitar. Creo que puede funcionar hasta cierto grado en un avión. Sé que éste consejo de viaje suena medio obvio, pero cuando estás cansado, algo desesperado y tal, puede haber momentos que te resignes a aparecer ante tus amigos o amigas como esos mochileros gringos onda hippie que abundan en algunas ciudades de México y esa no es la mejor impresión. (Ah…soy un conservador).

Obviamente, en los aeropuertos es más fácil la cosa. Los baños suelen ser amplios y normalmente están limpios. Aunque debes tener cuidado en algunos, como el de Ámsterdam, donde las señoras que limpian entran al baño de hombres así sin avisar y tu puedes estar en el mingitorio mientras ellas limpian a tu lado, lo cual, claro es algo medio incómodo.

En Europa casi siempre te puedes dar una ducha en baños públicos de buena calidad, aunque claro, su costo varía entre los 6 y 8 euros. Pero créeme, pagarías eso por una buena ducha en un baño limpio y seguro. Y así son los baños en las estaciones de Francia. Al menos en las “gares” (así llaman a las estaciones de tren allá) de París. Te dan una bolsa sellada con tres toallas, jabón y una bolsita de champú. El baño está limpio, libre de humedad, que hasta parece de un hotel nuevo. Y lo mejor: son amplios e individuales, por lo que puedes vestirte con toda calma. Tienen un plazo como de 45 minutos o algo así. Inmediatamente que sales del baño ya vestido con nueva ropa y fresco, el equipo de limpieza se mete para limpiar y dejar el baño como nuevo.

No obstante, siempre es recomendable llevar unas sandalias cuando te vayas a dar un baño y así prevenir enfermedades y también por la eventualidad de encontrarte con una estación que no cuente con baños limpios. A mi me ocurrió en la estación de Praga. Yo había viajado desde Frankfurt y quería bañarme antes de encontrarme con mi hermosa amiga Lada que me vería dos horas después en la Plaza Wenceslao de la capital checa, “ahí en donde está el caballito” había pedido ella.

Entonces pregunté dónde había baños y encontré uno. Era “atendido” por dos tipos malencarados que bebían cervezas ¡a las 8 de la mañana! (soy un conservador) en una mesa viaje y desvencijada.

Los “baños” estaban llenos de moho, sucios, etc. al grado que al salir de ahí dejé las sandalias en la basura. De hecho, pensaba mientras me caía el agua fría en la cara que quizás aquel baño en lugar de limpiarme me ensuciaría más. No obstante la actitud ayuda y cuando vi a Lada aquella mañana checa en la “Vaclavske namesti” … la Plaza de Wenceslao “ahí en donde está el caballito”, yo estaba fresco, olía a champú y rechinaba de limpio. (Quiero aclarar que actualmente, la estación de trenes de Praga está siendo reconstruida bajo los parámetros de calidad de la Unión Europea, por lo que no sería extraño que los baños checos ahora se parezcan a los de Holanda o Francia).

Cuando me encontré con mi amiga francesa aquella mañana en París (se oye como si viajara mucho) agradecí la existencia de aquellos baños, porque ella estaba bellísima (ahora si pronunciado en español) y fresca. Y porque yo me sentí con mayor seguridad al saberme limpio para, irónicamente, sudar y sudar caminando por las calles de París…. Soy un conservador…

Cuando la gente se niega a contestar el teléfono celular

Hace unos años estaba en el departamento de una muchacha con quien tuve un "affaire" en Europa. Me decía que ya no me quería y tal mientras, por la ventana, yo veía hacia abajo a una pareja que discutía sentada en la banca de un parque.


Mientras mi amiga decía que no era nada personal, pero que me prefería como amigo porque yo era una buena persona, etc. abajo, la muchacha parecía suplicarle algo al chavo que le gritaba cosas. Tuve la sensación que discutían por algo violento (una infidelidad, etc.). Pese a mis intentos, no podía mantener la atención en lo que me decía mi ahora amiga que había decidido echarme de su lado. "Tú eres agradable y no quiero perderte como amigo" decía mi amiga al momento que el chico de abajo abandonaba a la muchacha que se llevaba las manos al rostro. Entonces miré a mi amiga que parecía de verdad afectada por echarme. Tenía una gran pena porque sabía que aquello me dolería. Prometí que seguiría siendo su amigo con una sonrisa, nos abrazamos muy fuertes y antes de salir de ahí le di un beso en la mejilla.


Cuando ya estuve en la calle busqué a la muchacha que había visto discutir con aquel muchacho a través de la ventana. Era increíble, nos habían hecho algo similar al mismo tiempo. No obstante, la banca estaba vacía. Por un momento pensé que fue mejor. ¿Qué hubiera dicho? "Fíjate que mientras me bateaban yo veía como tu novio te cortaba también a ti. ¡Qué casualidad!". Hubiera sido absurdo, la verdad.


Ya sin la distracción, me encaminé a tomar el autobús pensando en el fin de mi "affaire" y cuando estuve en la parada me encontré a la muchacha aquella de la banca. Tenía el rostro hinchado y más que triste se veía enojada. Nos miramos y le sonreí pero ella me vio y bajó la mirada con fastidio. Entonces sonó su celular, que tenía apretado en su mano. Sonó mucho tiempo. Se apagó y volvió a sonar y yo, como un estúpido miraba a su celular y luego la miraba a ella como diciendo "te llaman". Entonces ella dijo molesta "no voy a contestar ¿OK?". Irónicamente, el tono del celular de la muchacha era "happy Shinning people".Por fin llegó el autobús. Le cedí el paso para que subiera primero pero arriba nos sentamos cada quien en lugares distintos.


Antes de llegar al bar a donde me iba a meter para desahogar mi pena, "Shining Happy People" sonó en su celular otro par de veces mientras ella miraba la calle recargada en el vidrio empañado del autobús. Cuando bebía en el bar, mientras hablaba con un grupo de turistas gringos que me preguntaban cómo llegar a tal o cual lado, sonó mi celular. Era la muchacha que me cortó. Yo ignoré la llamada también. ¿Qué más me podría decir que no me hubiera dicho ya echándome de su lado? Como volvió a sonar el teléfono, los gringos miraron mi celular y luego me miraron a mi ya un poco desesperados como diciendo "te llaman" y yo les respondí "No voy a contestar ¿OK?".

Video de Shinny Happy People :)
Cortesía de stipey1962