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jueves, noviembre 12, 2009

Video asombroso: la tragedia de un pueblo expresada en arena

El pueblo de Ucrania debería ser reconocido por su valentía en al menos dos sucesos históricos: la resistencia contra el nazismo en la Segunda Guerra Mundial y el sacrificio que ejercieron muchos ucranianos para contener la radioactividad derivada del fallo en la planta nuclear de Chernobyl. Sin ambos sacrificios, el mundo podría haber enfrentado consecuencias devastadoras: el triunfo del fascismo y... la radioactividad. Por eso quiero compartir este video que me encontré en este sitio. En él, Kseniya Simonova una joven ucraniana, pinta con arena, sobre una pantall de luz, la historia de la invasión nazi a Ucrania. El video es conmovedor, no sólo por el talento de Kseniya, sino por la historia que cuenta.


martes, agosto 04, 2009

Fascinación de adolescentes por Hitler

Hace unas semanas, una adolescente que conozco me expresó su fascinación por la figura de Adolf Hitler. "Era un hombre muy inteligente" dijo convencida, enlistando una serie de cualidades que ella veía en el fundador del Partido Nazi: capacidad de mando, líder de masas y una fuerte personalidad.

Debo admitir que me sorprendió escuchar a esta muchachita hablar así de uno de los personajes más oscuros de la historia. Y no porque Hitler no tenga algunos rasgos que pudieran sorprender al más anti nazi, sino porque su admiración había sido adquirida - según me di cuenta - por las opiniones que sobre el "fürer" expresaba su maestra de historia.

Honestamente, la admiración de esta niña por Hitler me dejó pasmado. ¿Quién podría creer que en México hubiera personas, maestros, que vieran con simpatía a Hitler?. Mi reacción a la postura de esta adolescente fue titubeante al principio: "¿Dónde dices que estudias?" pregunté.

Después fui un poco más determinado y le dije que la inteligencia no se medía por el IQ, sino por las cosas que uno hacía y las consecuencias de esos actos. "¿De qué sirve una gran inteligencia si se genera tanta violencia?" repliqué.

No obstasnte mi asombro ante esta admiración hitleriana estaba fuera de lugar: En 2007, la revista Proceso consignó sobre la participación de mexicanos del lado Nazi en la Segunda Guerra Mundial.

Igualmente, el blog Goncen Blo publicó una serie de blogs pertenecientes a militantes neonazis en México:

Partido Nacional Socialista de México
Publicidad en Blog Fascista
Blog PNS
Referencias
Nota de prensa
Partido NacionalSocialista de los Trabajadores Mexicanos
Nuevo Orden
Brigadas Fascistas de México

Y no es de extrañar que los adolescentes actuales sientan fascinación por Hitler y la parafernalia nazi en general. ¿No acaso los patrones de belleza que aceptan muchos jóvenes corresponden a la exaltación de lo blanco? Pero además, en una sociedad donde la perfección física es lo más importante, la estética nazi parece embonar muy bien en las aspiraciones de los adolescentes de la actualidad.

Incluso en Estados Unidos, las cantantes adolescentes del dueto Prusian Blue que afirman que el Holocausto nunca ocurrió, parecen alertar que un nuevo furor nazi se aproxima, desde el fondo mismo de los corazones jóvenes. A final de cuentas, el nazismo nunca se murió...sólo ha estado esperando el momento adecuado para aparecer con mayor fuerza, aprovechándose de los errores que cometemos aquellos que sabemos que el nazismo fue una terrible desgracia para la humanidad.

Pese al rollo que le tiré, mi querida amiga sigue fascinada con Hitler... y está bien, mientras no pase de ser una fantasía que, como todas las fantasías adolescentes, se destruirá nada más tenga que intentar conseguir un empleo que valga la pena...

Fotografía del dueto racista Prusian Blue (el nombre del grupo se debe a que el gas que se lanzaba en los hornos crematorios nazis para asesinar a los prisioneros judíos tenía éste color)

lunes, julio 21, 2008

Indiferencia e Indignación ante la muerte de dos niñas gitanas en Italia

Además de los inmigrantes feos de países como Ecuador, México, Camerún, Ucrania o Vietnam, y de los osos polares, muchos europeos temen, odian, sienten aversión o desconfianza – o todo lo anterior junto – hacia los gitanos.

Para ilustrar este odio, he aquí lo aparecido en la agencia Ansa y en diarios italianos en relación con dos jovencitas gitanas que murieron ahogadas el sábado pasado en la playa de Torregaveta, al oeste de Nápoles. Sus cadáveres, cubiertos por unas toallas de baño, parecieron hacerse invisibles dada la indiferencia de los bañistas a quienes la trágica muerte de las dos niñias les importó un cacahuate: mientras sus cuerpos yacían sobre la arena, los bañistas hablaban por sus celulares (móviles), jugaban al freesbie, bebían vino o simplemente se relajaban bajo el sol.

De acuerdo con CNN Europa y el Corriere de la Sera, las dos niñas habían ido a la playa con otras dos amigas. Cuando nadaban, una fuerte marejada hizo que estuvieran a la deriva sin poder estar a flote. Una llamada alertó a los salvavidas que desafortunadamente solo pudieron rescatar a dos de las jovencitas.

No obstante, esta tragedia fue vista con indiferencia. Mientras la policía sacaba a las niñas en dos ataúdes, a tan solo unos metros los bañistas descansaban tomando el sol y comiendo, como si los dos cuerpos de las gitanas no estuvieran pasando por ahí, marcando el horizonte mediterráneo con su tragedia.

Las fotos de estos hechos fueron publicadas en varios diarios europeos además del Corriere y suscitaron un escándalo en Italia, al grado que el arzobispo de Nápoles, el Cardenal Crecenzio Seppe, escribió en su blog que “la indiferencia no es una emoción que deban tener los seres humanos”.

Lo anterior viene a empeorar el clima de intolerancia que priva en Europa contra los migrantes en general y contra la gente de “costumbres diferentes” como los gitanos, que, pese a ser europeos, son percibidos como lo peor. Y es que en los últimos meses, el gobierno de Berlusconi ha incrementado las razzias contra inmigrantes y gitanos y los ha culpado de incrementar el crimen en las calles de Roma, Nápoles, Milán, etc. , al grado de tomar las huellas digitales de los gitanos y sus niños, en una medida inspirada en el fascismo que ha sido condenada por diversos organismos internacionales.

Aunque esto que ocurrió el sábado en Italia no fuera necesariamente un acto de discriminación contra gitanos, si habla de una sociedad italiana - y quizás europea - totalmente indiferente, fría, ensimismada en su mundo, de la misma forma como ellos critican a la sociedad estadounidense, pero con un agravante:muchos norteamericanos son ignorantes del mundo... los europeos, en su mayoría, no lo son...

En mis viajes a Europa, he visto la forma como son discriminados los gitanos y el miedo que muchos europeos les tienen. Explican que éstos son ladrones, que no se bañan, que no trabajan, etc. Cierto o no, lo que sucedió en las playas napolitanas hace unos días no tiene justificación…

miércoles, junio 11, 2008

México ¿Depresión nacional?














Una frase que se repetía en diversos edificios de Nitra, Eslovaquia, me hizo recordar a México. La frase era enigmática y estaba escrita en letras negras con pintura de aerosol: “Nitra Narodní Odpor” (Nitra Depresión Nacional) que es un eslogan de uno de esos grupos neonazis que abundan en Europa.

No había pensado que toda una ciudad pudiera representar una depresión. Pero no sé por qué, me llegó la idea de que quizás, en el caso de México, esa depresión alcanzará varias ciudades o quizás a todas en una u otra medida. En el caso de Nitra no podría juzgarlo, pues la ciudad es hermosa, la gente tiene un nivel educativo alto y el pujante desarrollo económico se aprecia por todos lados. Pero en el caso de México es claro que pudiera haber una depresión, motivada por la delincuencia desatada (corrupción gubernamental, narcotráfico), por la marcada exclusión social y las dos prácticas favoritas de los mexicanos, el racismo y el clacismo.

Por eso no me sorprendió lo que escuché una tarde en un bar de tapas en Madrid, cuando un señor de Puebla expresó “Sería el hombre más feliz del mundo” cuando una amiga española mutua le dijo que podría hacerse español, debido a su abuelo gallego.

Y un ejemplo similar se ve en la televisión, cuando se pondera a un sueco como el salvador del fútbol nacional porque… pues porque es sueco. O cuando Rafa Puente, un comentarista deportivo dijo que si le dieran a escoger entre dirigir al Chelsea ingléso a la Selección Mexicana no duraría ni un segundo en irse por el equipo británico, y cuando David Faitelson, otro cronista de deportes, dice que tal entrenador mexicano no es nadie frente el entrenador sueco que ahora dirige el equipo mexicano.

Es una depresión nacional, donde pensamos que valemos poco, o que los otros son infinitamente superiores, un país de miedos. Un “Mexico narodní Odpor”, edulcorado por el chovinismo y el orgullo – aparente – de nuestras tradiciones. Aunque quién sabe. Quizá el deprimido soy yo…

miércoles, mayo 07, 2008

Nota de viaje 9: ¿Crece la Intolerancia en Europa?






"... la muchacha musulmana se recostó sobre el pecho de su madre que le acariciaba de manera muy muy dulce. La alemana hacia esfuerzos por no verlas y no rozarlas con sus pies. El turco se tapaba el rostro con la mano y yo…yo fingía que no me importaba nada. Y las luces de algunas ciudades alemanas que cruzábamos en el tren revelaban esa sensación de soledad que sin duda todos los que íbamos en ese compartimiento sentíamos".

Las primeras estaciones del tren éramos un turco que vestía impecable de traje y yo. El turco era turco porque él mismo lo dijo. En realidad yo pensé que era francés pero el dijo que era “turkai” y explicó en un inglés entrecortado que él vivía en Austria, pero que no era austriaco sino que sus orígenes eran turcos. Parecía querer dejar esto muy bien claro. Entonces, una pareja de austriacos, él, de traje (casi un sosias de Franz Beckenbahuer) junto con su mujer, intentaron entrar al compartimiento. Me dijeron “halo” pero luego lo vieron a él y optaron por no entrar cual si hubieran visto al diablo en persona.

Hasta ahí todo iba bien, pero entonces llegamos a Baden Baden y subieron una alemana y luego dos mujeres, una madre y la hija de unos 19 años que eran de…no sé de dónde, pero seguro musulmanas, aunque no usaban la burka. Tensión. La alemana iba sentada a mi lado y veía con recelo a las otras dos. Las otras dos la veían de reojo y guardaban silencio. El turco llevaba tapado el rostro con la mano izquierda.

Silencio y miradas furtivas entre todos. Un vaso de cristal hubiera estallado si alguien hubiera tenido uno entre las manos. La señora y su hija sacaron una botella de agua Perrier y casi como si se tratara de una bomba peligrosísima, la fueron abriendo muy lentamente para no llamar demasiado la atención. La alemana inclinó su rostro como queriendo esconderse en la oscuridad, como queriendo que su cuerpo viajara ahí pero no su mente. Entonces la muchacha musulmana se recostó sobre el pecho de su madre que le acariciaba de manera muy muy dulce. La alemana hacia esfuerzos por no verlas y no rozarlas con sus pies. El turco se tapaba el rostro con la mano y yo…yo fingía que no me importaba nada. Y las luces de algunas ciudades alemanas que cruzábamos en el tren revelaban esa sensación de soledad que sin duda todos los que íbamos en ese compartimiento sentíamos.

En Viena, tengo que ir a otra estación para viajar a Bratislava. Por eso tuve que salir y subir a un tranvía urbano (como esos que hay todavía en Ciudad de México) para llegar a la Sudbanhoff desde donde salían los trenes a la capital eslovaca. Nada mas salir, veo publicidad política. Un partido dice algo en alemán contra el Islam en un cartel pegado cerca de la banca cubierta para esperar los tranvías. No sé alemán, cierto, pero sé que ese partido pugna contra el Islam porque Islam se escribe Islam en alemán y porque alguien añadió con un plumón rojo “NAZIS!!” sobre el cristal.

Odio, intolerancia. Desolación en los corazones. Eso también es Europa. Eso también es México. Eso también soy yo. Tomé el tranvía equivocado. Mejor dicho, tomé el indicado pero con rumbo opuesto. Sin embargo, tuve un presentimiento me bajé en cierta estación porque vi pasar unos ancianos que arrastraban unas maletas. Bajo esta lógica que seguí, es lógico, también, comprender que todos esos apuntes que hice no sirven de nada cuando uno es un… tonto que termina cargando una mochila, dos maletas y unos tenis Adidas en la mano.

Pese a todo tuve razón: esa era la estación sur de Viena: una nave lúgubre y sucia, aún peor que cualquier estación de autobuses de la clase más baja que pudiera haber en México, un país del tercer mundo o más, más allá.

Ahí en la estación busqué un baño. La estación Sudbanhoff de los trenes nacionales de Austria, en Viena, es horrible. Está sucia, vieja y se percibe un desprecio por los que viajamos hacia estos hermosos paisajes eslavos. Esto, los paisajes que pude ver de Francia, de España, de Alemania, de Austria fueron los suficientemente hermosos, al grado que hicieron que este viaje de un día y medio entre Madrid y Viena valiera la pena…

Los baños de la estación estaban custodiados por un señor que dormitaba en una silla. El olor y el agua en el piso me advirtieron antes de siquiera entrar que no tendría caso tratar de cambiarme de ropa ahí, dado que no iba a poner las maletas en aquel piso asqueroso…

Entonces tuve hambre. En un negocio cercano al anden vendían “Pizza y Kevab”. Curioso, alemanes no soportan viajar en el tren con un turco pero si gustan de comprar kevab a 4.50 euros más la coca-cola…

El tren a Bratislava, pese a ser de“2ª clase” era un tren muy limpio y moderno. Con asientos confortables, amplios y mesitas. Todo era automático. Entonces ahí lo hice: me lavé el torso, me cepillé los dientes, me rasuré, me lavé el cabello, etc. Y me cambié de ropa para lucir presentable ante Moni que iba a recibirme a la estación. Este hecho me valió insultos en (¿eslovaco?) de los otros pasajeros porque tardé demasiado ahí dentro del baño del tren, que por cierto también estaba muy limpio.

Al salir ya estábamos en Bratislava… Es curioso, pero ni siquiera me di cuenta cuando llegamos, salvo por los inevitables grafitis pintados en las paredes de los edificios que también vi en Madrid, París, etc… Había llegado la hora. Cargué con las maletas y luego de dar vueltas confundido por andenes encontré la salida al vestíbulo de la estación. Subí unas escaleras y la vi. Estaba ahí como un ángel buscando en todas direcciones por mí. La estación era oscura pero ella brillaba en el sitio y al voltear me reconoció inmediatamente. Llegando a Nitra, su primer comentario fue “está calle está habitada casi solamente por gitanos… por lo menos aquí es solamente una calle… y no como en Presov que es casi toda la ciudad…”.

Moni iba a ser mi guía, principal apoyo y amiga de ahí en adelante…